La llegada de la secuela
Este viernes, los cines uruguayos se preparan para recibir una de las películas más esperadas de la temporada: la secuela de El diablo viste de Prada. Han pasado 20 años desde que la primera entrega, basada en la novela de Lauren Weisberger, se convirtió en un fenómeno cultural. La historia original, que retrataba la vida de Andy Sachs, una joven periodista que se convierte en asistente de la temida editora Miranda Priestly, dejó una huella imborrable en la memoria colectiva. Ahora, con el regreso de las actrices Anne Hathaway y Meryl Streep, la expectativa es alta.
La primera película, estrenada en 2006, no solo fue un éxito de taquilla, recaudando 327 millones de dólares en todo el mundo, sino que también se adentró en el mundo de la moda con una mirada crítica y divertida. La historia de Andy, quien lucha por equilibrar su vida personal con las exigencias de su jefa, resonó con muchos, convirtiéndose en un clásico moderno. La secuela promete retomar esos hilos narrativos, pero en un contexto muy diferente.
Un elenco que regresa
En esta nueva entrega, Hathaway y Streep retoman sus papeles, acompañadas por Emily Blunt y Stanley Tucci, quienes también regresan como parte del elenco. Sin embargo, no todos los rostros conocidos estarán presentes; Adrian Grenier, quien interpretó al novio de Andy, no forma parte de esta secuela. El nuevo elenco incluye a figuras como Justin Theroux, Kenneth Branagh y Lucy Liu, entre otros, lo que promete aportar frescura a la historia.
La trama se centra en cómo Miranda y Andy intentan adaptarse a un mundo donde la relevancia de las publicaciones impresas se ve amenazada por la era digital. Para ello, buscan la ayuda de Emily, quien ahora es gerente de una casa de moda de lujo. La dirección de David Frankel y el guion de Aline Brosh McKenna, que también trabajaron en la primera película, generan expectativas sobre la calidad del relato.
Las primeras críticas
Las críticas han comenzado a llegar, y aunque la película tiene una calificación del 74% en Rotten Tomatoes, las opiniones son diversas. David Rooney, crítico de Hollywood Reporter, destaca el encanto natural de Hathaway en su papel, pero cuestiona algunas decisiones de vestuario de Miranda, sugiriendo que la película se siente más como un “tendedero” que como una comedia de trabajo. Este tipo de observaciones invitan a reflexionar sobre la evolución de los personajes y su contexto.
Sin embargo, no todo ha sido positivo. La película ha enfrentado críticas por un clip promocional que generó controversia entre algunos asiáticos orientales, quienes se sintieron ofendidos por el estereotipo del nuevo asistente de Andy. Este tipo de reacciones podría afectar la recepción de la película en ciertos mercados, aunque algunos críticos creen que su atractivo visual y ligero podría compensar cualquier controversia.
Un reflejo de la industria
David Fear, de Rolling Stone, aborda el tema de la industria periodística actual, describiendo la película como un “terror” para los periodistas, a pesar de su glamour. La crítica sugiere que, aunque la película se presente de manera atractiva, la integridad y el compromiso en el trabajo están en peligro de extinción. Este comentario resuena en un momento en que la industria de la moda y el periodismo enfrentan desafíos significativos.
Por su parte, Peter Bradshaw, de The Guardian, menciona que la secuela recorre los mismos ritmos que la primera, pero con un enfoque renovado. Las interacciones entre los personajes, como Andy y Nigel, parecen mantener la esencia que hizo popular a la primera película, aunque algunos críticos como Brian Truitt de USA Today sienten que la trama se siente repetitiva y que ciertos giros narrativos no aportan nada nuevo.
En medio de estas críticas, Beth Webb de Empire elogia las actuaciones de los protagonistas, destacando la química entre Hathaway y Tucci, así como la vulnerabilidad que Blunt aporta a su personaje. La película, según ella, logra equilibrar el humor con momentos de profundidad emocional, recordando al público por qué estos personajes arriesgan tanto en el mundo de la moda.
La secuela de El diablo viste de Prada se presenta como un reflejo de una industria en transformación, donde la nostalgia y la crítica social se entrelazan. A medida que se acerca su estreno, el público uruguayo se prepara para sumergirse nuevamente en el glamoroso y a menudo despiadado mundo de la moda.
La película se estrena este viernes.
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