La infraestructura digital de Uruguay está bajo la lupa tras una revelación científica sin precedentes. Una investigación periodística titulada “El calor detrás de la nube” ha confirmado que el centro de datos Antel, ubicado en la localidad de Pando, funciona como un emisor constante de energía térmica, creando lo que técnicamente se conoce como una “isla de calor”.
El rastro térmico del centro de datos Antel
El estudio, llevado adelante por los investigadores Miguel Ángel Dobrich, Gabriel Farías y Luis Orlando para el medio Amenaza Roboto, utilizó tecnología de vanguardia para mapear el impacto ambiental de la nube en suelo uruguayo. Mediante el procesamiento de datos del satélite Landsat de la NASA, el equipo analizó una serie histórica de 25 años, comparando la temperatura del predio antes y después de la construcción del edificio.
Los resultados son contundentes: desde que la planta comenzó su operativa, la temperatura en el punto exacto del complejo es 2,1°C superior a la de sus alrededores. De ese total, un 17% es consecuencia directa de la actividad de los servidores y sus sistemas de enfriamiento, mientras que el resto se atribuye a la modificación del suelo y el paisaje industrial.
Innovación metodológica y vigilancia satelital
Lo que distingue a este trabajo es su capacidad de aislar el “ruido climático” para identificar la señal específica del emisor. Gabriel Farías explicó que la premisa fue simple pero profunda: toda electricidad consumida por los servidores se transforma eventualmente en calor. El desafío era descubrir hacia dónde se dirigía ese residuo energético.
El equipo trabajó durante seis meses, incluyendo una etapa de “codeo” e iteración de modelos matemáticos para procesar información pública del Servicio Geológico de Estados Unidos. Según el asesor científico Luis Orlando, la medida captura una “señal inequívoca” de la operativa del edificio, algo que hasta ahora no se había discutido en la agenda pública uruguaya, centrada casi exclusivamente en el consumo de agua.
El “Efecto Teros”: la sombra de Google en Canelones
Este antecedente genera una alerta inmediata sobre los futuros megaproyectos en el país. A solo 11 kilómetros de la planta de Pando, la multinacional Google avanza con el “Proyecto Teros. Se estima que este nuevo centro de datos de hiperescala consumirá 560 gigavatios-hora anuales, una cifra cinco veces mayor a la capacidad máxima del centro de datos Antel.
La preocupación de los investigadores radica en un vacío legal: actualmente, la normativa uruguaya no exige a las empresas presentar estudios sobre el efecto de “isla de calor” en sus Evaluaciones de Impacto Ambiental. Ante la ausencia de regulaciones, el estudio de Amenaza Roboto se posiciona como una “infraestructura cívica” que permite a la academia y al Estado contar con una metodología replicable para medir las consecuencias sanitarias y ambientales de la expansión digital en zonas pobladas.
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