La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha manifestado este viernes la intención de la Unión Europea de buscar una desescalada en las tensiones comerciales con China. A pesar de su deseo de mantener los lazos, ha dejado claro que la UE está lista para actuar si el diálogo reactivado no produce resultados.
Von der Leyen subrayó la importancia del diálogo, pero enfatizó que este debe llevar a resultados concretos. «Dependiendo de cuál sea la respuesta de China (…) será nuestra potencial actividad», declaró en una rueda de prensa desde Cork, Irlanda. Estas declaraciones coinciden con el anuncio del negociador comercial de la UE, Maros Sefcovic, sobre la reactivación del diálogo con Pekín, con vistas a lograr «resultados tangibles» para octubre.
Un enfoque en la diversificación de las cadenas de suministro
En el marco de estas conversaciones, la presidenta de la Comisión resaltó que la UE debe hacer su «deber» de diversificar las cadenas de suministro, reduciendo así la dependencia de terceros como China. Este enfoque está respaldado por la necesidad de proteger los intereses europeos en medio de preocupaciones sobre prácticas comerciales desleales, tales como la sobreproducción en el mercado global y los subsidios a empresas chinas que distorsionan la competencia.
Por su parte, el primer ministro irlandés, Micheál Martin, también abogó por un comercio basado en reglas entre la UE y China, aunque admitió que las condiciones actuales no siempre son ideales. Aún así, confía en que las negociaciones puedan allanar el camino hacia un entendimiento más equitativo.
Demandas de los líderes de la UE
La situación es particularmente relevante después de que los líderes de la UE solicitaran a la Comisión Europea un endurecimiento del diálogo con China, siempre que sea eficaz. La cumbre de junio puso de manifiesto los «desequilibrios macroeconómicos» que afectan a Europa y reafirmó el compromiso de mantener la unidad entre los 27 estados miembros.
Los mandatarios europeos instaron a explorar nuevas medidas de defensa comercial y a asegurar que cualquier diálogo con terceros genere resultados que beneficien a la UE. Se hicieron hincapié en la necesidad de contar con un conjunto robusto de herramientas comerciales y políticas industriales para proteger los intereses del bloque y minimizar los riesgos asociados a la dependencia de mercados externos como el chino.






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