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La violencia en Salto ha sumado un nuevo capítulo que pone en jaque la tranquilidad de la zona este de la capital departamental. Un video capturado por testigos y viralizado en redes sociales durante las últimas horas expone la crudeza de un enfrentamiento entre dos facciones de jóvenes en plena avenida Manuel Oribe. Lo que comenzó como un intercambio de insultos y pedradas a plena luz del día, escaló rápidamente hacia el uso de armas de fuego, dejando en evidencia la desprotección que denuncian los vecinos de los barrios Artigas y Uruguay.
La Jefatura de Policía de Salto ya tomó cartas en el asunto e inició una investigación de oficio tras la difusión del material fílmico. En la secuencia, que dura aproximadamente medio minuto, se observa una dinámica de combate urbano: corridas de un lado al otro del cantero central, amenazas cruzadas y una lluvia de proyectiles que obligó a los transeúntes a buscar refugio. Sin embargo, el punto de mayor tensión de esta violencia en Salto ocurre cuando un joven con un buzo blanco encapuchado exhibe un revólver, el cual es inmediatamente arrebatado por un compañero de torso desnudo para abrir fuego contra la banda rival.
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Un disparo a plena luz del día en la avenida Manuel Oribe
El uso de armamento en la vía pública marca un salto cualitativo en la preocupación por la violencia en Salto. En el video se aprecia con claridad cómo el joven que toma el arma dispara al menos en una ocasión, mientras los integrantes de la banda contraria huyen de la escena en bicicleta, moto o simplemente a pie por las calles laterales. Según fuentes policiales consultadas, este tipo de trifulcas suelen estar vinculadas a disputas territoriales o rencillas personales que se dirimen sin medir las consecuencias para los vecinos ajenos al conflicto.
La zona de los barrios Artigas y Uruguay ha sido señalada reiteradamente como un punto caliente para la violencia en Salto. La falta de iluminación adecuada en algunos tramos y la extensión de la avenida Manuel Oribe facilitan la huida rápida de los protagonistas antes de que los patrulleros de la Jefatura lleguen al lugar. En esta oportunidad, la impunidad fue tal que los agresores no se cubrieron el rostro, confiando en la ley del silencio que suele imperar en los barrios periféricos ante el temor a represalias posteriores.
El reclamo desesperado de los vecinos del este
Tras el episodio, el hartazgo social se hizo sentir con fuerza. La movilización de los vecinos no se hizo esperar, utilizando el propio video del enfrentamiento como prueba irrefutable de que la violencia en Salto ha superado la capacidad de respuesta de las comisarías locales. Los residentes reclaman patrullajes constantes y puestos de control fijos en los accesos a la avenida, argumentando que los enfrentamientos ya no son hechos aislados, sino una constante que condiciona la vida de los trabajadores y estudiantes que circulan por la zona.
La respuesta institucional ante esta violencia en Salto está siendo monitoreada de cerca por el Ministerio del Interior. Si bien se han realizado allanamientos en fincas cercanas a los barrios mencionados, aún no se han reportado detenciones vinculadas directamente con el video de la avenida Manuel Oribe. El fiscal de turno ha solicitado el análisis de las cámaras de videovigilancia pública de la zona para identificar a los poseedores de armas, un elemento clave para desarticular estas bandas que se sienten dueñas de la calle.
Impacto social y futuro de la seguridad departamental
La percepción de inseguridad se dispara cada vez que un registro de este tipo llega a los celulares de los salteños. La violencia en Salto ya no es un rumor de pasillo, sino una realidad palpable que se consume en tiempo real a través de las pantallas. Este tipo de incidentes no solo dañan la convivencia ciudadana, sino que ponen en riesgo la integridad de civiles inocentes que quedan atrapados en la línea de fuego de grupos que actúan con total desprecio por la vida ajena.
Las autoridades departamentales se encuentran ante el desafío de recuperar el control territorial en un sector de la ciudad que parece haber normalizado el uso de la fuerza. La violencia en Salto requiere un abordaje integral que no se agote en la presencia policial, sino que incluya políticas sociales de fondo para rescatar a los jóvenes de las garras de estas organizaciones delictivas. Mientras tanto, el este de Salto sigue esperando respuestas que le permitan volver a caminar por la avenida Manuel Oribe sin el miedo a ser alcanzado por una bala perdida.
