Violencia en Montevideo es el término que define la trágica jornada del fin de semana, marcada por el asesinato de un adolescente y múltiples balaceras en distintos puntos de la ciudad. La Jefatura de Policía de Montevideo se encuentra trabajando intensamente para esclarecer tres episodios de extrema gravedad que ocurrieron en menos de 24 horas, dejando un saldo de un fallecido y un herido de gravedad en estado reservado. Los incidentes, localizados en los barrios de la periferia y en zonas de alta concurrencia nocturna, han puesto nuevamente en alerta a las autoridades de seguridad nacional.
El hecho más desgarrador tuvo lugar durante la tarde del sábado. La intervención policial se solicitó en las inmediaciones de Camino General Leandro Gómez, tras denuncias de vecinos que escucharon una ráfaga de disparos. Al llegar al lugar, los efectivos encontraron a un adolescente de 15 años tendido en el patio de una vivienda con múltiples heridas de arma de fuego. A pesar de que fue trasladado de urgencia a un centro asistencial, los médicos solo pudieron constatar su fallecimiento poco tiempo después de su ingreso.
El impacto de la violencia en Montevideo tras un fin de semana sangriento
La crudeza del ataque contra el joven quedó en evidencia tras el peritaje inicial. Según fuentes oficiales, en la escena del crimen se localizaron 11 vainas calibre 45, lo que sugiere una ejecución o un ataque directo con un arma de alto poder. Además del cuerpo de la víctima, los investigadores hallaron impactos en las paredes y abundantes manchas hemáticas, elementos que ahora están bajo el análisis del Departamento de Homicidios y de Policía Científica. Los testimonios de los vecinos coinciden en que los agresores se dieron a la fuga inmediatamente después de las detonaciones, dejando atrás una escena que conmocionó a la zona de Casavalle.
Mientras la Policía aún procesaba la información sobre el homicidio del menor, la noche del domingo sumó un nuevo capítulo de tensión, esta vez en el barrio Buceo. En la zona de Contador Luis E. Lecueder y doctor Luis Bonavita, frente a un conocido local bailable, se registraron disparos al aire que provocaron el pánico entre quienes se encontraban en el lugar. La investigación preliminar indica que dos hombres, que habían mantenido una fuerte discusión dentro del establecimiento y fueron retirados por el personal de seguridad, regresaron en un vehículo minutos después para efectuar cuatro disparos. Aunque no hubo lesionados, el hecho reavivó la preocupación por la seguridad en las zonas de esparcimiento nocturno.
Ataque directo en Santa Catalina
Casi en simultáneo con los hechos anteriores, el barrio Santa Catalina fue escenario de un tercer episodio violento. Un hombre de 41 años, con antecedentes penales, resultó gravemente herido en su propia casa ubicada en Pasaje Marino. Según el relato de su madre, tres delincuentes llegaron al domicilio en dos motocicletas, irrumpieron en la vivienda y se dirigieron directamente al dormitorio de la víctima. Sin mediar palabra, efectuaron varios disparos a quemarropa antes de escapar del lugar.
El herido fue trasladado en un vehículo particular a un centro de salud, donde se le diagnosticó una herida de bala en el muslo izquierdo que afectó zonas críticas, obligando a una intervención quirúrgica inmediata en block. La madre del hombre herido aseguró ante las autoridades que conoce a los atacantes, señalando que son vecinos de la zona con los que existirían conflictos previos. Este tipo de ataques «dirigidos» ha sido una constante en los últimos reportes policiales, incrementando la percepción de violencia en Montevideo entre los residentes de los barrios más vulnerables.
Desafíos para la investigación policial
La recurrencia de estos hechos en un lapso tan corto de tiempo supone un desafío logístico y estratégico para el Ministerio del Interior. En el caso del homicidio del adolescente de 15 años, los investigadores de la Zona III están analizando cámaras de seguridad cercanas para identificar el vehículo o el medio de transporte utilizado por los homicidas. La cantidad de disparos efectuados (11 vainas) marca una tendencia de agresividad que las autoridades intentan contener mediante operativos de saturación.
La recolección de pruebas por parte de Policía Científica en Santa Catalina no arrojó el hallazgo de vainas dentro de la habitación, lo que podría indicar el uso de revólveres o que los atacantes se tomaron el tiempo de recoger la evidencia. Sin embargo, las manchas de sangre encontradas en el fondo de la vivienda son piezas clave para reconstruir la trayectoria de los disparos. La capital uruguaya cierra así una jornada dominical marcada por la sangre y la incertidumbre, a la espera de que las pericias judiciales permitan poner nombre y apellido a los responsables de estos ataques coordinados.
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