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Videos cortos en niños: la tajante advertencia de uno de los creadores de YouTube
En un mundo donde el «scroll» infinito parece haber conquistado el tiempo libre de grandes y chicos, una voz autorizada dentro de la industria tecnológica ha encendido las alarmas en Uruguay y el resto del globo. Steve Chen, cofundador de YouTube, ha manifestado públicamente su preocupación por el consumo de videos cortos en niños, un formato que se ha popularizado a través de los Shorts de su propia plataforma y el ascenso meteórico de TikTok. Para Chen, la exposición constante a estos contenidos breves no es un juego de niños, sino un factor de riesgo para el desarrollo cognitivo de las nuevas generaciones.
El ingeniero, que hoy observa el monstruo que ayudó a crear desde una perspectiva paternal, asegura que el impacto de los videos se traduce directamente en periodos de atención cada vez más reducidos. Chen, padre de dos hijos, ha tomado la decisión radical de limitar el acceso de sus pequeños a este tipo de formatos, priorizando contenidos de larga duración que exijan un esfuerzo intelectual y una paciencia que la gratificación inmediata de los videos de 15 segundos anula por completo. Esta postura ha resonado con fuerza en la comunidad científica, que ya venía documentando los efectos de la sobreestimulación digital.
Tabla de contenidos
El impacto cognitivo de los videos cortos en niños pequeños
La preocupación de Chen no es infundada ni responde a un mero capricho nostálgico. Diversos estudios internacionales coinciden en que los videos cortos en niños funcionan mediante algoritmos de personalización extrema que captan la atención de manera compulsiva. Al no existir pausas y ofrecer un flujo constante de novedades emocionales, el cerebro infantil —que aún está en etapa de formación— se acostumbra a un ritmo de estímulos que la realidad analógica no puede alcanzar. Esto genera una brecha peligrosa donde el menor pierde el interés por actividades que requieren concentración sostenida, como el estudio o la lectura.
En el caso uruguayo, donde el acceso a dispositivos móviles comienza a edades cada vez más tempranas, la advertencia sobre los contenidos multimedia cobra una relevancia especial. Los expertos locales en psicopedagogía han notado un incremento en las consultas por dificultades de aprendizaje que coinciden con el uso intensivo de pantallas. El formato breve, cargado de colores llamativos y trucos visuales, entrena al cerebro para esperar una recompensa rápida, lo que dificulta enormemente el control de los impulsos y la tolerancia a la frustración cuando el estímulo cesa.
La ciencia detrás de los videos cortos en niños y la salud mental
Un metaanálisis reciente, que revisó más de 70 estudios con cerca de 100.000 participantes, reveló una relación moderada pero persistente entre el uso de estas plataformas y problemas de salud mental. Los videos cortos en niños se asocian frecuentemente con trastornos del sueño e insomnio, debido a que la intensidad de las imágenes dificulta la relajación necesaria para conciliar el descanso. Además, la ansiedad social se dispara cuando los menores se ven expuestos a una sucesión infinita de vidas idealizadas, aunque curiosamente el impacto en la imagen corporal parece ser menor que en otras redes sociales de fotografía estática.
El carácter compulsivo del visionado de Clips cortos en niños se debe a la dopamina, el neurotransmisor del placer, que se libera cada vez que el usuario encuentra un video que le gusta. Al ser contenidos tan breves, el ciclo de recompensa se repite decenas de veces en una sola hora, creando un circuito de habituación similar al de las máquinas tragamonedas. Steve Chen enfatiza que las empresas tecnológicas tienen la responsabilidad de implementar mecanismos de protección, pero recalca que, en última instancia, son los padres quienes deben poner el freno a esta «dieta digital» desbalanceada.
Hacia una regulación de los videos cortos en niños en el hogar
A diferencia de los contenidos tradicionales de YouTube, que Chen prefiere para sus hijos, los Shorts y los TikToks eliminan la necesidad de elegir; el algoritmo decide por el usuario. Esta pasividad frente a la pantalla es lo que hace que los videos cortos sean tan adictivos. Para combatir esto, el cofundador de la plataforma recomienda incentivar el consumo de formatos que no dependan de trucos visuales para retener a la audiencia. La idea es evitar que los niños generen una dependencia hacia la pantalla que los inhabilite para disfrutar del mundo real.
La presión competitiva entre las gigantes como Meta, Google y ByteDance ha llevado a que todas las aplicaciones adopten este formato vertical y veloz. Sin embargo, el balance tras el primer año de masificación de estos servicios es preocupante. La inhibición conductual y la estabilidad cerebral se ven comprometidas cuando los videos cortos en niños pasan a ser la fuente principal de entretenimiento. Chen insiste en que, sin restricciones de edad efectivas y límites temporales claros, estamos permitiendo un experimento social a gran escala con la salud cognitiva de nuestros hijos.
En definitiva, la postura del hombre que estuvo en el origen de la revolución del video online es un llamado a la cautela. Si quienes diseñaron estas herramientas temen por sus propios hijos, es porque conocen mejor que nadie los engranajes que nos mantienen pegados al vidrio. Los archivos audiovisuales representan un desafío educativo sin precedentes en el Uruguay del siglo XXI, donde la conectividad es total pero la atención es cada vez más escasa.
¿Deberíamos los padres uruguayos seguir el ejemplo de los jerarcas de Silicon Valley y restringir por completo el acceso a los formatos breves hasta que la madurez cerebral sea suficiente para procesarlos?
