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El fin de una era en la represa binacional: abren la licitación para reemplazar el equipamiento soviético

Vista de la sala de máquinas donde operan las turbinas soviéticas de Salto Grande en el río Uruguay.

El complejo hidroeléctrico binacional ubicado sobre el río Uruguay marca un hito en su historia operativa. Las turbinas soviéticas de Salto Grande, instaladas durante la construcción de la central entre las décadas de 1970 y 1980, han iniciado formalmente la cuenta regresiva para su reemplazo y repotenciación. La Comisión Mixta Técnica de Salto Grande avanza en el proceso licitatorio internacional destinado a sustituir de manera escalonada los componentes principales de las 14 unidades generadoras. Esta iniciativa ha despertado la atención de los consorcios de ingeniería pesada más destacados del mundo, en lo que constituye la mayor reconversión de infraestructura energética conjunta entre la República Oriental del Uruguay y la República Argentina en el siglo XXI.

La Central Hidroeléctrica de Salto Grande, pilar fundamental del suministro eléctrico para Uruguay y el litoral argentino, enfrenta el desafío de extender su horizonte operativo por al menos cuatro décadas más. La maquinaria original, provista en su momento por la firma estatal soviética Energomachexport bajo el modelo de turbinas tipo Kaplan, requiere una intervención integral debido al desgaste natural de sus componentes mecánicos y al avance de las tecnologías de generación limpia.

Frente a este escenario, las autoridades de la delegación binacional estructuraron un Plan Maestro de Modernización que contempla la renovación paulatina de los equipos electromecánicos, los sistemas de control automatizado y las estructuras de rodamiento.

El origen histórico y el desgaste técnico de las turbinas soviéticas de Salto Grande

La instalación del equipamiento original a finales de los años 70 respondió a acuerdos comerciales multilaterales vigentes en la época. Las 14 turbinas tipo Kaplan, con una capacidad nominal conjunta de 1.890 megavatios (MW), han operado de forma ininterrumpida promediando una generación anual que cubre cerca del 40% de la demanda eléctrica de Uruguay y más del 5% del consumo argentino.

Sin embargo, tras cuatro décadas de rotación constante y sometimiento a la dinámica del caudal del río Uruguay, los rodetes, álabes y generadores muestran la fatiga propia del material. Las tareas de mantenimiento preventivo y correctivo, ejecutadas por el equipo de ingenieros del complejo, permitieron extender el rendimiento más allá del diseño original, pero el recambio total de las unidades principales se volvió impostergable.

DATOS CLAVE DEL COMPLEJO BINACIONAL Y SU RENOVACIÓN

• Infraestructura total: 14 unidades generadoras con turbinas tipo Kaplan.
• Potencia instalada: 1.890 MW repartidos equitativamente entre ambos países.
• Aporte energético: Hasta el 40% del consumo de Uruguay en períodos de alto caudal.
• Esquema de licitación: Reemplazo por fases para no comprometer la generación continua.
• Objetivo técnico: Incrementar la eficiencia, digitalizar controles y extender la vida útil por 40 años.

Consorcios internacionales y firmas interesadas en el proyecto

La envergadura de la licitación para renovar las turbinas soviéticas de Salto Grande atrajo las ofertas de conglomerados líderes en el sector hidroeléctrico mundial. Entidades de origen europeo, asiático y norteamericano han presentado credenciales técnicas e intenciones de participación para adjudicarse el suministro de las nuevas turbinas y sistemas generadores.

Entre los grupos que monitorean de cerca los pliegos destacan multinacionales con amplia trayectoria en centrales de gran escala, como Voith Hydro, Andritz Hydro y GE Vernova, además de grupos estatales chinos especializados en ingeniería hídrica. La evaluación de las ofertas no solo pondera el costo financiero, sino también los plazos de ejecución, la transferencia tecnológica y las garantías de preservación del flujo de generación eléctrica durante las obras.

Fases de ejecución y financiamiento de la repotenciación

Para evitar interrupciones en el suministro del sistema interconectado de Uruguay (administrado por UTE) y de Argentina (bajo la órbita de Cammesa), las obras de reemplazo se realizarán de manera secuencial. El cronograma contempla intervenir una o dos turbinas por etapa, garantizando que el resto de la central mantenga la producción continua.

El financiamiento del programa integral de modernización cuenta con el respaldo de organismos multilaterales de crédito, como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que ha facilitado tramos de crédito soberano para respaldar las etapas iniciales de ingeniería, actualización digital y reemplazo de componentes críticos.

Impacto energético y ambiental en la región del Cono Sur

La actualización tecnológica no solo asegurará la fiabilidad estructural del complejo, sino que incrementará el rendimiento de conversión hidráulica. Con las nuevas turbinas, la central podrá generar un mayor volumen de energía por cada metro cúbico de agua que pase por las compuertas, optimizando el uso del recurso hídrico en momentos de crecidas o sequías prolongadas.

Asimismo, la repotenciación de la central hidroeléctrica refuerza la matriz de energía renovable de la región, reduciendo la dependencia de la generación térmica a base de combustibles fósiles durante los picos de demanda invernal y estival.

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