La indignación y el dolor se apoderaron de las familias de los soldados fallecidos durante el ejercicio militar de buceo en las aguas del río Uruguay. Tras el encuentro mantenido entre la ministra de Defensa Nacional, Sandra Lazo, y los deudos de los efectivos en Fray Bentos y Durazno, el entorno de las víctimas comenzó a romper el silencio para exigir explicaciones claras e inmediatas sobre las condiciones en las que se desarrolló la fatal instrucción.
Lisandro Protacio, hermano de Leandro Protacio —uno de los tres militares caídos en la maniobra—, expresó públicamente la devastación de su familia y puso bajo la lupa una serie de situaciones que calificó como sumamente irregulares dentro de la unidad militar.
Testimonio desgarrador y sospechas de la familia
«La verdad que no tengo palabras. Mi madre está pasando por un mal momento, todos, compañeros, amigos, todo el mundo. Dejó mucho dolor», manifestó Lisandro al término de las reuniones con las autoridades. El familiar confirmó que la información oficial entregada por el Ministerio de Defensa sigue siendo sumamente acotada bajo el argumento de que las investigaciones continúan en curso.
Sin embargo, el relato de la familia sumó un dato alarmante sobre los días previos a la tragedia: al soldado fallecido le habían retirado el teléfono celular por un sanción reglamentaria de 30 días, lo que le impidió mantener todo tipo de contacto con sus seres queridos. «El cumpleaños de él fue el 26 de este mes; le dejamos mensajes y nunca los vio», relató su hermano visiblemente conmovido. Ante la opacidad del caso y el trágico desenlace, la familia fue contundente en su reclamo: «Queremos justicia, está todo muy raro la verdad».





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