La frontera es de las mafias: sangre y fuego a la luz del sol
La frontera norte de nuestro país volvió a ser el escenario de una película de terror, confirmando lo que todos los vecinos ya saben: el Estado perdió por goleada frente al crimen organizado. Este martes, a plena luz del día, un brutal tiroteo e incendio en Rivera paralizó a toda una barriada, dejando en evidencia que las calles ya no nos pertenecen, sino que son el campo de batalla exclusivo de los sicarios.
Todo ocurrió pasado el mediodía en la intersección de las calles Gregorio Sanabria y Simón del Pino. Según los reportes locales, un grupo de hombres fuertemente armados llegó hasta una vivienda, irrumpió a sangre fría y desató una balacera infernal.
No les bastó con vaciar los cargadores. Para dejar su firma y marcar territorio, los delincuentes prendieron fuego un vehículo que estaba estacionado en la vereda. Las llamas rápidamente comenzaron a propagarse, afectando también la fachada de la finca mientras los vecinos, aterrados, se tiraban al piso al escuchar las detonaciones.
«¡Todo eso es sangre!»: El horror relatado en vivo
El saldo primario de este ataque fue, al menos, una persona con heridas de bala de gravedad. La víctima logró arrastrarse fuera de la casa por sus propios medios antes de ser auxiliada y trasladada de urgencia por un móvil policial que llegó al lugar de los hechos.
La imagen que quedó en la vereda fue espeluznante. El comunicador Manuel Posada, del medio local Hora Uno, transmitió en vivo desde la escena del crimen y su relato erizó la piel de todos los uruguayos. Señalando un enorme charco rojo que manchaba la acera, gritaba conmocionado: «¡Todo es sangre!».
Ese rastro escarlata en la vía pública es la metáfora perfecta de lo que está viviendo la frontera seca. Un colador donde la violencia armada y el narcotráfico operan con una impunidad que da asco, mientras los políticos en Montevideo siguen debatiendo estadísticas en despachos con aire acondicionado.
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Frontera desprotegida: Los controles brillan por su ausencia, facilitando el escape de los criminales hacia Brasil en cuestión de segundos.
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Vecinos de rehenes: Las familias no pueden salir a la vereda por miedo a quedar atrapadas en el fuego cruzado de una guerra de bandas.
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Impunidad total: Operar a las dos de la tarde, prender fuego un auto y huir sin ser detenidos demuestra que no le tienen miedo a la policía.
La excusa barata del «ajuste de cuentas»
Como era de esperarse, la primera información extraoficial que dejaron trascender las autoridades policiales apunta a que esto sería un ajuste de cuentas. Esta frase se ha convertido en el comodín preferido del Ministerio del Interior para lavarse las manos y archivar el caso mediáticamente.
El mensaje que da el gobierno cuando usa ese término es siniestro: «se matan entre ellos, no se preocupen». Pero la realidad es que cuando un grupo de sicarios puede llegar armado hasta los dientes a un barrio residencial, cagar a tiros una casa e incendiar un coche en la puerta de tu hogar, ningún ciudadano de bien está a salvo.
Hoy fue un presunto narco el herido, pero mañana la bala perdida, esa que no pide cédula de identidad, le puede pegar a una criatura que volvía de la escuela o a un abuelo que iba al almacén. Normalizar el sicariato es el primer paso hacia la mexicanización definitiva de nuestro país.
El fracaso de un modelo de seguridad agotado
Tanto los que prometieron el «fin del recreo» como los que defienden modelos más garantistas han fracasado estrepitosamente en el norte del país. La inseguridad en el norte requiere de una presencia estatal avasallante, tecnología de punta, inteligencia real y, sobre todo, voluntad política para desarticular a los líderes que manejan estos hilos.
Es indignante ver cómo la ciudadanía tiene que acostumbrarse a convivir con el olor a pólvora y goma quemada. Los vecinos de las calles Sanabria y Simón del Pino hoy no van a poder dormir, y el Estado no les puede garantizar que mañana no vuelvan los tiros.
Rivera no puede seguir siendo la tierra de nadie, el patio trasero donde las mafias resuelven sus diferencias a plomo y fuego. O el sistema político reacciona y limpia la frontera de una buena vez, o nos terminamos de acostumbrar a que el tiroteo e incendio en Rivera deje de ser una noticia de impacto para convertirse en el parte meteorológico de todos los días.
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