Tiburón martillo en Punta del Este: una captura que encendió las alarmas
El último fin de semana, las redes sociales se convirtieron en el escenario de una controversia que involucra a un exjerarca del gobierno de Luis Lacalle Pou. Remo Monzeglio, quien fuera viceministro de Turismo hasta hace poco tiempo, compartió con sus seguidores una serie de imágenes que rápidamente generaron rechazo entre expertos en conservación. En las fotografías se observa al empresario arriba de un yate, sosteniendo con orgullo un ejemplar juvenil de tiburón martillo, una especie que se encuentra bajo estrictas medidas de protección en aguas territoriales uruguayas.
La publicación, que Monzeglio acompañó con un relato detallado de la «batalla» que dio el animal bajo los motores de la lancha, no pasó inadvertida para los activistas ambientales y técnicos del sector. «Cuando solo has pescado mojarritas en el Santa Lucía, encontrarte con un pequeño Escualo en la costa prendido del anzuelo es toda una experiencia», escribió el exjerarca. Sin embargo, lo que para el empresario fue una anécdota de fin de semana, para la normativa vigente representa una infracción a las leyes de preservación de recursos acuáticos.
La normativa que protege al tiburón martillo en Punta del Este
En Uruguay, la protección de los grandes elasmobranquios no es un tema de interpretación, sino de cumplimiento legal estricto. La Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara), bajo la órbita del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), establece mediante la Resolución Nº 213/018 la prohibición absoluta de retención a bordo para especies vulnerables. La captura de un tiburón martillo (perteneciente al género Sphyrna) entra directamente en esta categoría, ya que estos animales están catalogados en serio peligro de extinción a nivel global y protegidos por convenios internacionales como CITES.
La ley es clara al respecto: ante una captura incidental, el ejemplar debe ser liberado con rapidez e ileso en la medida de lo posible. La normativa uruguaya prohíbe explícitamente «retener a bordo, transbordar, desembarcar, almacenar o vender» cualquier parte de estos escualos. Al mostrarse manipulando al animal fuera del agua para una sesión fotográfica, el exviceministro contravino las prácticas de pesca responsable que el propio Estado promueve para asegurar la supervivencia del tiburón y otras especies migratorias.
El impacto de la pesca deportiva en especies vulnerables
La zona de Maldonado y el litoral atlántico son áreas críticas para la reproducción y el desarrollo de juveniles de diversas especies de tiburones. La presencia de una especie marina no es inusual, pero su fragilidad ante el estrés de la captura es altísima. Especialistas en biología marina explican que sacar a estos animales del agua, aunque sea por unos minutos para una foto, puede provocarles daños internos o un agotamiento metabólico que termina en su muerte poco después de ser liberados.
A pesar de que Monzeglio recibió comentarios elogiosos en su cuenta de Instagram por parte de sus allegados, la opinión técnica es unánime: la promoción de este tipo de capturas atenta contra la educación ambiental. El Plan de Acción Nacional para la Conservación de Condrictios prioriza la protección de estos animales debido a su lento crecimiento y baja tasa de reproducción. Por ello, la captura y exhibición de un escualo es vista como un retroceso en los esfuerzos de conservación que Uruguay lidera en la región.
Posibles sanciones y el rol de la Dinara
Ante la evidencia pública de las fotografías, la Dinara tiene la potestad de actuar de oficio. Las infracciones a la Ley de Pesca Nº 13.833 pueden derivar en multas económicas importantes y sanciones administrativas. En el caso del tiburón martillo en Punta del Este, cualquier captura debe ser reportada y el animal devuelto al mar en el estado más intacto posible. La manipulación excesiva, como la que se presume ocurrió para obtener las imágenes publicadas, suele ser un agravante en este tipo de expedientes.
El caso de Remo Monzeglio pone nuevamente sobre la mesa la necesidad de una fiscalización más estricta en la pesca deportiva de altura. Mientras el país busca posicionarse como un destino de turismo naturaleza y sostenibilidad, la imagen de un exreferente del área turística ignorando la protección del tiburón martillo en Punta del Este resulta, cuanto menos, contradictoria. La comunidad científica aguarda ahora una declaración oficial de las autoridades competentes sobre si se iniciará una investigación administrativa para deslindar responsabilidades.
¿Es suficiente la normativa actual en Uruguay para evitar que figuras públicas y turistas sigan poniendo en riesgo a especies protegidas por una simple fotografía?
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