La bofetada de Zazza el Italiano: el crudo relato del abandono estatal en Montevideo
Resulta verdaderamente vergonzoso, por no decir humillante, que el sistema político uruguayo necesite de un «empujón» digital extranjero para reconocer la miseria que tiene en el patio de atrás. El abandono estatal en Montevideo dejó de ser un secreto a voces entre los vecinos de la periferia para convertirse en un fenómeno viral de escala global. Tuvo que venir Zazza el Italiano, un creador de contenido acostumbrado a los barrios más peligrosos del mundo, para meterse en Cerro Norte y mostrarle a los uruguayos —y especialmente a sus gobernantes— la realidad cruda, violenta y desolada que se vive a pocos kilómetros de la Torre Ejecutiva.
Mientras los candidatos se sacan fotos en la rambla y discuten sobre estadísticas maquilladas, las cámaras de Zazza registraron lo que medio millón de compatriotas ya comentan con indignación en redes: calles que parecen bombardeadas, basurales que son parte del paisaje cotidiano y una ausencia de servicios básicos que asusta. Esta falta de presencia estatal en Montevideo no es un accidente geográfico; es el resultado de décadas de darles la espalda a barrios enteros que solo aparecen en el mapa electoral cada cinco años. El video no solo muestra pobreza; muestra una claudicación institucional sin precedentes.
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La política se sube al carro tras el éxito de Gonzalo Sualina y Zazza
Lo que más irrita de esta situación es el oportunismo de último minuto. Tras el éxito total y la repercusión que tuvo primero la nota del periodista Gonzalo Sualina en YouTube y Facebook —quien viene remando solo contra la corriente informativa— y ahora este video del italiano, todos parecen haber recuperado la vista. Políticos que nunca pisaron el barro de Cerro Norte y medios de comunicación que prefieren hablar de la temperatura en Punta del Este, ahora se suben al carro de la «preocupación social. Es una joda. ¿Dónde estaban estos mismos responsables cuando los vecinos pedían a gritos una cuadrilla de limpieza o un patrullero que entrara de noche?
La ausencia de políticas públicas en la capital ha sido denunciado sistemáticamente por comunicadores independientes, pero fue ninguneado por la prensa oficialista hasta que los números de visualizaciones se volvieron imposibles de ignorar. Hoy, con medio millón de uruguayos debatiendo en los muros de Facebook sobre el estado de la capital, el silencio oficial se vuelve atronador. No es que no supieran lo que pasaba; es que el relato de la «Montevideo turística» se rompe cuando un extranjero muestra que hay gente viviendo entre la basura y el olvido más absoluto.
Cerro Norte como zona liberada por el abandono estatal en Montevideo
Las imágenes de Zazza el Italiano en Cerro Norte no son simplemente «turismo de pobreza», como algunos críticos intentan catalogar para desmerecer el impacto. Son una prueba documental del Montevideo dejado de lado por el Estado en materia de seguridad y urbanismo. En el video se aprecia un clima de tensión y una precariedad habitacional que los vecinos denuncian desde hace años sin ser escuchados. La falta de presencia policial efectiva y la degradación del entorno físico han convertido a la zona en un gueto donde el Estado parece haber firmado una rendición incondicional frente a la marginalidad.
Es necesario recalcar que este fenómeno de viralización ha logrado lo que cientos de notas en medios tradicionales no pudieron: poner a la autoridad contra la espada y la pared. El abandono estatal en Montevideo ya no es una opinión de un opositor o un vecino enojado; es un registro fílmico que recorre el mundo. El contraste entre el presupuesto millonario de la Intendencia de Montevideo y la realidad de los pasajes del Cerro es un cachetazo a la ética pública. ¿Cómo se explica que se gasten millones en festivales mientras hay uruguayos que no tienen una calle transitable para que entre una ambulancia?
El caso reabre una herida que la política uruguaya prefiere mantener vendada. La gestión de los barrios periféricos ha fracasado y el video del italiano es el acta de defunción de un modelo de ciudad que solo integra a los que pueden pagar. Mientras las autoridades ensayan respuestas tibias y culpan a «factores sociales multicausales», el vecino de a pie sabe que la única causa real es la desidia. Tuvieron que venir de afuera para mostrarnos la mugre que tenemos bajo la alfombra, y eso, en cualquier país con un mínimo de dignidad política, debería provocar renuncias en cadena.
¿Tendremos que esperar a que otro influencer extranjero visite Casavalle o La Teja para que el sistema político decida, finalmente, que esos uruguayos también merecen vivir con dignidad?
