El ex presidente argentino Alberto Fernández reavivó de forma contundente la interna del peronismo al repasar las severas diferencias que mantuvo con Cristina Fernández de Kirchner durante el mandato que compartieron entre 2019 y 2023. En una entrevista concedida al podcast Sistema, conducido por Joaco Santos, el exmandatario lanzó una lapidaria definición al asegurar que si hubiese acatado la postura del kirchnerismo duro respecto a las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la economía del país vecino habría colapsado de forma irreversible.
Las declaraciones vuelven a poner en primer plano la extrema fragilidad institucional y política que caracterizó a la fórmula del Frente de Todos, dejando al descubierto el desgaste de una gestión atravesada por cortocircuitos diarios entre el Poder Ejecutivo y el sector liderado por la entonces vicepresidenta.
La puja por el poder y la obediencia al liderazgo de la ex vice
Durante la entrevista, Fernández analizó la compleja dinámica de mando que se estructuró dentro de la coalición gobernante. Reconoció que se encontró al frente de un gobierno donde su compañera de fórmula ostentaba una centralidad indiscutible, aunque enfatizó que él se negó a ser un mero ejecutor de sus directivas.
«Era una vicepresidenta con un peso muy importante, sin duda. Pero también se encontró con un presidente que no compartía toda su mirada. Si cada uno hubiera entendido el rol que tenía, hubiera sido más fácil. El solo hecho de que te pidan que obedezcas a la vicepresidenta… Si te piden eso, algo está mal», señaló el exmandatario.
Para Fernández, ceder ante las exigencias del sector kirchnerista para no reestructurar la deuda contraída en 2018 habría empujado a la Argentina a un escenario de default técnico de impredecibles consecuencias sociales. Sostuvo que, de no haber sellado el entendimiento con el organismo multilateral, el país habría quedado «a la intemperie en el sistema financiero mundial».

La legitimidad del endeudamiento y el recuerdo de Néstor Kirchner
Frente a las acusaciones de su propio espacio político que lo tildaban de aplicar un programa de ajuste y de traicionar el legado histórico del peronismo, Fernández salió al cruce argumentando que el acuerdo heredado de la gestión de Mauricio Macri contaba con plena validez institucional, lo que imposibilitaba su desconocimiento unilateral.
Recordó que al asumir la Presidencia en diciembre de 2019 se encontró con apenas USD 11.000 millones de reservas líquidas en el Banco Central frente a un compromiso acumulado de USD 44.000 millones. «¿Cómo iba a desconocer una deuda contraída por un presidente elegido democráticamente? Tenía toda la legitimidad para hacer lo que hizo. Hizo un desastre, pero tenía toda la legitimidad», argumentó.
Asimismo, salió al paso de quienes lo acusaban de «borrar lo que hizo Néstor Kirchner» al cancelar la deuda con el Fondo en 2006. Fernández contrapuso que el expresidente santacruceño entendía el funcionamiento real del poder y que liquidar las obligaciones de contado obedecía precisamente a desarticular los condicionamientos del organismo.
Impacto en América Latina y los vientos de ajuste en la región
El debate sobre la sostenibilidad de las deudas soberanas y las condicionalidades impuestas por organismos internacionales no es exclusivo de la Argentina. En toda América Latina, las fluctuaciones fiscales y las exigencias de equilibrio macroeconómico condicionan la gobernabilidad de las administraciones progresistas y conservadoras por igual.
La experiencia argentina demuestra cómo la falta de consensos internos sobre el manejo de las cuentas públicas puede traducirse en espirales inflacionarias y parálisis operativa. El equilibrio fiscal, defendido por Fernández de manera gradual pero rechazado por el kirchnerismo duro, reaparece hoy en la región como un eje ineludible de la agenda macroeconómica global.
El gradualismo frente al ajuste del gobierno de Javier Milei
Fernández aprovechó la oportunidad para contrastar su estrategia fiscal con las medidas drásticas implementadas por la actual administración de Javier Milei. Remarcó que su compromiso con el FMI establecía una reducción paulatina del déficit hasta situarlo en el 0,98% al término de sus cuatro años de mandato, manteniendo la inversión en obra pública e infraestructura básica.
«Para lograr el equilibrio fiscal no tenés que ir de la noche a la mañana. Si querés hacerlo de un día para el otro, hacés esto que estamos viviendo: te quedás sin rutas, sin infraestructura, sin trenes, sin energía atómica, los salarios son un desastre y te quedás como estás ahora», cuestionó el exjefe de Estado.
Finalmente, destacó la construcción del Gasoducto Néstor Kirchner como una obra insignia de su gestión, asegurando que genera un ahorro de USD 10.000 millones anuales en importaciones energéticas para el país vecino.






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