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El clima en el Palacio Legislativo está lejos de ser el habitual de un receso de verano. La propuesta del Frente Amplio para convocar a una sesión del Senado por Venezuela de carácter extraordinario terminó chocando contra un muro de rechazo por parte de la oposición. La coalición opositora denunció una maniobra política del oficialismo que, aprovechando su mayoría circunstancial en la Cámara Alta, pretendía imponer una declaración favorable a los intereses del bloque regional alineado con el chavismo, sin pasar por los filtros de la negociación parlamentaria.
El diputado nacionalista Juan Martín Rodríguez fue el encargado de poner voz al malestar de la oposición tras conocerse la intención de levantar el receso. Según el legislador, la insistencia en realizar la sesión del Senado por Venezuela y no tratar el tema en la Cámara de Diputados responde a una estrategia de «patota» política. Tienen la mayoría para levantar el receso en la Cámara de Senadores, tienen 16 votos, pero no los tienen para tratar una declaración de manera urgente, donde necesitan dos tercios», explicó Rodríguez, desnudando lo que considera una «picardía» del oficialismo.
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La estrategia de mayorías tras la sesión del Senado por Venezuela
La tensión radica en que, en el Senado, el Frente Amplio cuenta con el quórum necesario para mover la agenda a su antojo, algo que no sucede en la Cámara Baja donde el equilibrio de fuerzas es más ajustado. La oposición sostiene que la convocatoria a la sesión del Senado por Venezuela no busca un debate sincero sobre la crisis democrática del país caribeño, sino más bien blindar la posición del presidente Yamandú Orsi frente a las críticas internacionales. Para Rodríguez, la invitación al diálogo fue, en realidad, una falta de respeto a la inteligencia de los legisladores de la minoría.
«Somos todos grandes, cruzamos la calle solos, que no nos quieran faltar al respeto invitándonos a discutir en el Senado donde saben que tienen mayoría», sentenció el diputado blanco. El temor de la oposición es que la sesión del Senado por Venezuela se convierta en una plataforma para emitir resoluciones que simpaticen con el «socialismo del siglo XXI», justo en un momento donde la captura de Nicolás Maduro ha puesto a la región en una encrucijada ética. La negativa a acompañar el levantamiento del receso obliga a que el tema sea derivado a la Comisión Permanente este miércoles, un ámbito más reducido y controlado.
Críticas a la «picardía» oficialista en el Parlamento
Desde el despacho de Juan Martín Rodríguez se enfatizó que el oficialismo actúa con soberbia al no querer negociar los términos de una declaración conjunta. La sesión del Senado por Venezuela era vista por el bloque nacionalista como una encerrona política. Al tener los votos para sesionar pero no las mayorías especiales para declaraciones urgentes, el Frente Amplio buscaría desgastar a la oposición tildándola de «obstruccionista», cuando en realidad lo que se busca es evitar un texto sesgado que no condene explícitamente la dictadura venezolana.
Este tipo de movimientos ha sido catalogado por sectores de la oposición como una actitud «patotera», propia de quien se sabe con el poder de los números pero carece de la voluntad de consenso. La sesión del Senado por Venezuela no es solo un debate sobre política exterior; es una pulseada interna por el control del relato en Uruguay. Mientras el oficialismo intenta normalizar la situación tras el derrocamiento de Maduro, la oposición exige una condena tajante y se niega a ser «decorado» en una sesión donde el resultado ya parece estar cocinado de antemano.
El papel de la Comisión Permanente y el futuro del debate
Con la sesión del Senado por Venezuela descartada por falta de apoyo opositor, el foco se traslada ahora al miércoles. La Comisión Permanente será el escenario donde oficialistas y opositores se vean las caras, aunque con reglas de juego distintas. Allí, la oposición espera forzar un debate que incluya no solo la situación en Caracas, sino también la tibieza de la respuesta diplomática uruguaya. El diputado Rodríguez insistió en que no aceptarán invitaciones a medias que solo busquen legitimar la postura del Frente Amplio ante la comunidad internacional.
La interna parlamentaria refleja la fractura social que el tema Venezuela genera en el Uruguay de 2026. Los ciudadanos observan cómo la sesión del Senado por Venezuela, que debería ser una instancia de profunda reflexión sobre la libertad en el continente, termina degradada en una pelea por quórum y mayorías reglamentarias. La falta de unidad en el Palacio Legislativo proyecta una imagen de debilidad institucional en un momento donde el país debería mostrar una posición unánime frente a los atropellos democráticos en la región.
¿Logrará el oficialismo imponer su visión en la Comisión Permanente tras el fracaso de la sesión del Senado por Venezuela, o la oposición conseguirá unificar un mensaje de condena que el Frente Amplio parece evitar a toda costa?
