En la actualidad, uno de los autores más destacados es también uno de los más difíciles de clasificar. Quienes han estado en contacto con la obra de Nathan Fielder comprenden su afición por mezclar los límites de la realidad y la ficción, creando comedia y explorando extremos que parecen demasiado increíbles para ser reales.
«Los ensayos» es su trabajo más impactante, en gran parte por la manera en que subraya sutilmente inquietantes realidades sobre el comportamiento humano. Su segunda temporada intenta ir aún más lejos, comenzando con la investigación sobre la reducción de accidentes de avión y revelando hallazgos alarmantes sobre las condiciones en las aerolíneas.
Una causa de altos vuelos
Al estudiar a los pilotos, sus procedimientos y los exámenes a los que se someten, Fielder demostró cómo muchos pueden estar sufriendo problemas de salud mental, desde ansiedad hasta depresión, y aun así ser considerados aptos para volar. Lleva el tema hasta el extremo de demostrar cómo incluso con un diagnóstico ambiguo, él mismo podría recibir una licencia para pilotar un Boeing 737 con actores a bordo.
Instituciones de salud mental ya han solicitado que la Administración Federal de Aviación revise su normativa en lo relativo a la salud mental y las licencias concedidas. En 2024, se empezó a estudiar una ley nacional para forzar estos cambios. Sin embargo, la emisión de «Los ensayos» en abril de 2025 motivó a varios empleados de congresistas a instar a los políticos a avanzar con la nueva legislación.
Empuje hacia el cambio legislativo
El pasado mes de septiembre, el Senado de los Estados Unidos aprobó de manera unánime dos proyectos de ley bipartidistas dirigidos a mejorar las pautas de salud mental para los pilotos, facilitando su acceso a ayuda en caso de necesitarla. Aunque los proyectos aún deben ser aprobados por la Cámara de Representantes antes de convertirse en ley, reflejan una preocupación compartida sobre un tema que Fielder ha contribuido a poner de relieve. A pesar de ello, él confesó a Deadline que no se atribuye mucho crédito: “No sé si sirvió de algo, pero me agrada oírlo”.






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