El nombre de Sebastián Marset vuelve a sacudir el tablero judicial uruguayo. A menos de dos semanas de su captura en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), la Fiscalía de Estupefacientes de primer turno dio un paso clave: solicitó formalmente a la Senaclaft investigar una presunta red de lavado de dinero que operaba a través de automotoras locales.
La mira está puesta en cómo el entorno del narco uruguayo logró canalizar millones de dólares hacia el sistema legal. Según los datos que maneja la Justicia, el nexo principal sería Federico Santoro, mano derecha de Marset, quien ya fue capturado en Estados Unidos y es señalado como el «cerebro financiero» de la organización.
Sebastián Marset: el esquema de las automotoras
El Caso Marset ha revelado que el grupo criminal no solo se dedicaba al tráfico, sino que tenía una aceitada maquinaria de blanqueo en Uruguay. La hipótesis fiscal sostiene que Santoro utilizaba la compra de automotores de alta gama en Montevideo, Canelones y Punta del Este para «limpiar» el dinero proveniente del narcotráfico.
A diferencia de los bancos, las automotoras en Uruguay no están obligadas por ley a reportar operaciones sospechosas de forma automática. Este vacío legal permitió que la organización de Sebastián Marset se moviera con comodidad, adquiriendo vehículos de lujo que superan los 100.000 dólares por unidad sin despertar alertas inmediatas.
Datos clave del operativo
La investigación se precipitó tras el seguimiento que las autoridades de Estados Unidos, Paraguay y Bolivia realizaron sobre Santoro. Al caer este último, los cabos sueltos en Uruguay comenzaron a aparecer, vinculando directamente las ganancias del narco con el stock de varias automotoras reconocidas.
Declaraciones y cifras
Fuentes del caso confirmaron a Montevideo Portal que se han incautado vehículos que coinciden con los movimientos financieros de Santoro. Se estima que la cifra del lavado de dinero en este sector específico podría ascender a varios millones de dólares, involucrando a empresarios que habrían actuado en connivencia.
Impacto y por qué importa el caso
Lo que se juega en el Caso Marset es la credibilidad del sistema de control financiero uruguayo. La Senaclaft sospecha que hubo empresarios del sector automotriz que no solo fueron «omisos», sino que operaron sabiendo que los fondos provenían del mercado ilegal de drogas liderado por Sebastián Marset.
El impacto de estas revelaciones pone sobre la mesa la necesidad de endurecer los controles para sectores que hoy son «zonas grises. La facilidad con la que el dinero del narco entró al mercado local genera una distorsión económica que afecta la transparencia del sector empresarial uruguayo.
Impacto económico y social
El ingreso de capitales ilícitos infla artificialmente el mercado de bienes de lujo. Pero lo más grave es la percepción de impunidad: que una banda liderada por Sebastián Marset pudiera operar en las principales ciudades del país sin ser detectada durante meses genera una lógica preocupación en la opinión pública.
Sectores afectados
Además de las automotoras de lujo, la Justicia investiga si este dinero se ramificó hacia otros rubros como el inmobiliario o el agropecuario, donde Santoro también habría tenido contactos para diversificar el patrimonio del grupo criminal.
Qué puede pasar ahora con la investigación
Tras el pedido de la Fiscalía, el escenario más probable es una ola de citaciones para dueños y gerentes de automotoras en el sur del país. Aunque Sebastián Marset no tenga causas abiertas por delitos cometidos físicamente en Uruguay, la figura de «asistencia al lavado de activos» podría llevar a varios colaboradores locales a la cárcel.
La clave ahora reside en el informe técnico que elabore la Senaclaft. Si se logra demostrar la connivencia entre los empresarios y Santoro, Uruguay podría enfrentar uno de los juicios por lavado de dinero más grandes de su historia reciente.
Escenarios posibles
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Imputaciones masivas: Empresarios locales podrían ser formalizados por ayudar a ocultar el origen del dinero.
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Extradiciones: El cruce de información con Paraguay y Bolivia podría generar nuevos pedidos de captura internacional para actores que hoy residen en Uruguay.
Medidas esperadas
Se espera que el Ministerio del Interior y la Senaclaft propongan una reforma urgente para que las automotoras pasen a ser «sujetos obligados». Esto obligaría a cualquier vendedor de autos a reportar compras de alto valor que se realicen en efectivo o con fondos de procedencia dudosa.
Contexto y claves del Caso Marset
Para entender quién es Sebastián Marset, hay que mirar su evolución de delincuente común a líder del «Primer Cartel Uruguayo». Su capacidad para infiltrar instituciones y sectores comerciales ha quedado demostrada no solo en Uruguay, sino en toda la región.
El lavado de dinero era el motor que permitía a su organización mantener un estilo de vida de jeque en Bolivia y Paraguay mientras seguía moviendo toneladas de cocaína hacia Europa. La detención de su hermana, Tatiana Alba Marset, y de su ayudante Santoro, terminó por desmoronar un imperio que parecía intocable.
Antecedentes y estructura
El ascenso de Marset estuvo marcado por su paso por la cárcel en Uruguay en 2013, donde tejió sus primeros contactos pesados. Desde entonces, su red creció hasta convertirse en una estructura transnacional que hoy la Justicia uruguaya intenta desmantelar desde sus cimientos económicos.
El cerco sobre Sebastián Marset se cierra, pero la investigación sobre sus cómplices en Uruguay recién comienza. El foco en las automotoras de lujo es solo la punta del iceberg de un entramado que desafía la seguridad financiera del país y que promete más novedades en las próximas semanas.
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