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Rescates en Maldonado: una jornada negra en Solanas con una mujer fallecida y decenas de intervenciones
El inicio de la temporada alta en el principal balneario del país ha quedado empañado por la tragedia y una preocupante imprudencia de los veraneantes. En las últimas 48 horas, el servicio de seguridad en playas ha tenido que intervenir en unos 50 rescates en Maldonado, una cifra que pone de manifiesto la peligrosidad actual de la costa y el desacato a las advertencias de las autoridades. El episodio más grave ocurrió este 1º de enero en la zona de Solanas, donde una mujer de 50 años perdió la vida tras quedar atrapada en una corriente en un sector que carecía de vigilancia directa.
La víctima se encontraba bañándose en un área alejada de los puestos oficiales cuando comenzó a tener dificultades para salir del agua. Según detalló Marcelo Simoncelli, jefe de guardavidas del departamento, el puesto de vigilancia más cercano se encontraba a unos 1.000 metros del lugar del siniestro. A pesar de la distancia, los guardavidas acudieron rápidamente al aviso, lanzándose al mar para intentar salvar a dos mujeres. Si bien lograron extraer a ambas, una joven permaneció fuera de peligro mientras que la mujer de 50 años falleció poco después, pese a las maniobras de reanimación realizadas en la arena.
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Imprudencia y bandera roja en los rescates en Maldonado
El incremento exponencial de los operativos de salvamento durante este cambio de año tiene una explicación clara para las autoridades: la falta de respeto a la señalización. Durante los últimos dos días, gran parte de la Playa Brava ha lucido la bandera roja, que prohíbe estrictamente el ingreso al agua debido a las corrientes de retorno y el fuerte oleaje. «La gente hace caso omiso a la prevención del guardavida y después surgen los problemas», sentenció Simoncelli con evidente preocupación por la conducta de los turistas que eligen bañarse en zonas no habilitadas.
La mayoría de las 50 acciones de auxilio registrados en estas 48 horas se produjeron justamente en sectores alejados de las casillas o bajo condiciones de riesgo extremo. Los guardavidas insisten en que el horario de servicio es de 9:30 a 19:30 horas y que, fuera de ese lapso o de las áreas protegidas, la posibilidad de una respuesta efectiva disminuye drásticamente. El despliegue físico de los funcionarios ha sido extenuante en este arranque de enero, lidiando no solo con las corrientes, sino también con la resistencia de algunos bañistas a acatar las órdenes de retiro del mar.
Recomendaciones vitales para evitar más rescates en Maldonado
Ante la masiva afluencia de público que se espera para el primer fin de semana del año, la Intendencia y Prefectura han reforzado el llamado a la cordura. La recomendación fundamental para evitar ser parte de las estadísticas de las misiones de socorro es bañarse exclusivamente en las zonas delimitadas por las banderas sanitarias y de seguridad. Es vital que busquen los puestos que tenemos instalados; 1.000 metros de distancia en el agua son una eternidad cuando alguien se está ahogando», recordaron desde el cuerpo de guardavidas tras el trágico evento en Solanas.
Además de la vigilancia, es necesario comprender que las condiciones del Océano Atlántico en esta zona de la península pueden cambiar en pocos minutos. Un banco de arena que parecía seguro puede transformarse en una «chupona» o canal de salida de agua que arrastra incluso a nadadores experimentados. Los rescates en Maldonado suelen complicarse cuando los bañistas intentan luchar contra la corriente en lugar de nadar en paralelo a la costa, una técnica básica de supervivencia que muchos desconocen al momento de entrar en pánico.
El rol de la comunidad ante los rescates en Maldonado
La solidaridad de otros bañistas fue clave en el incidente de Solanas, donde personas con tablas de surf colaboraron en el primer acercamiento a las víctimas antes de la llegada del guardavidas. Sin embargo, las autoridades advierten que estas acciones, aunque valientes, pueden derivar en tragedias múltiples si quienes intentan ayudar no tienen la formación técnica necesaria. La mejor forma de colaborar es dar aviso inmediato a través del 911 o directamente al puesto de guardavidas más cercano, evitando que la cifra de rescates en Maldonado siga creciendo de forma alarmante.
Mientras la Prefectura de Maldonado realiza las actuaciones judiciales correspondientes por el fallecimiento de la mujer de 50 años, la bandera roja sigue flameando en varios puntos de la costa esteña. La temporada recién comienza y la presión sobre el servicio de rescate es máxima. Los rescates en Maldonado son la última barrera entre el disfrute y la fatalidad, pero esa barrera depende, en última instancia, del sentido común de cada persona que decide enfrentar la rompiente este verano.
¿Será necesario implementar sanciones económicas para aquellos bañistas que, ignorando la bandera roja, obligan a los guardavidas a arriesgar su propia vida en intervenciones totalmente evitables?
