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En un despliegue de anacronismo ideológico que roza lo absurdo, el edil del Partido Comunista de Uruguay (PCU) en Salto, el profesor Regino López, salió a defender públicamente la vandalización de muros con consignas a favor del régimen venezolano. Mientras el departamento de Salto enfrenta problemas urgentes de empleo e infraestructura, la prioridad de la 1001 parece estar en la brocha gorda y el balde de cal para «solidarizarse» con un Nicolás Maduro que hoy enfrenta a la justicia internacional. Para López, el hecho de que fuerzas extranjeras hayan capturado al líder chavista no es un acto de justicia, sino un «rapto» orquestado por el imperialismo.
La postura de Regino López es un compendio de clichés de la vieja izquierda que parecen ignorar las últimas dos décadas de historia latinoamericana. Al hablar en nombre de un «pueblo salteño» que difícilmente se vea representado en una pintada callejera de madrugada, el edil intenta reflotar la teoría del imperialismo como fase superior del capitalismo para justificar lo injustificable. Según su visión, Venezuela es simplemente un «botín» por sus reservas petroleras, una simplificación que omite la sistemática violación de derechos humanos y la diáspora de millones de venezolanos que han llegado, incluso, a las calles de Salto buscando el futuro que Maduro les robó.
Tabla de contenidos
El discurso vacío de Regino López frente a la realidad de Venezuela
Resulta llamativo que un representante departamental como Regino López dedique tanto esfuerzo dialéctico a defender la soberanía de un régimen autoritario mientras ignora la soberanía del estómago de los venezolanos. En su alocución, López destacó la «valentía» de quienes salen a las calles en defensa del mandatario capturado, pero no dedicó una sola palabra a las víctimas de la represión estatal en Caracas. Este sesgo ideológico deja al PCU salteño en una posición de aislamiento total frente a una comunidad internacional que, mayoritariamente, ve en la caída de Maduro una oportunidad de liberación.

Regino López lleva la defensa de Maduro a la Junta.
El edil también apuntó sus dardos contra Donald Trump y los «grandes medios de comunicación», acusándolos de complicidad en la vulneración del derecho internacional. Sin embargo, para López, el derecho internacional parece ser una herramienta de un solo uso: sirve para proteger a mandatarios afines, pero no para juzgar crímenes de lesa humanidad. Esta doble vara es la que genera rechazo en gran parte de la ciudadanía salteña, que observa con estupor cómo sus representantes pierden el tiempo en defensas corporativas de dictaduras agotadas en lugar de legislar para el departamento.
El PCU de Salto y la militancia de la brocha gorda
La actividad llevada adelante por las y los «camaradas» del PCU y Democracia Avanzada fue calificada por el edil como un «gran gesto de solidaridad». No obstante, para el vecino común, ver muros pintados con consignas a favor de un gobierno extranjero no es más que suciedad urbana y ruido político innecesario. La insistencia en utilizar términos como «Nuestra América Latina» para blindar a regímenes autoritarios demuestra que la dirigencia local de la 1001 sigue anclada en la retórica de la Guerra Fría, incapaz de procesar que el mundo cambió y que el socialismo del siglo XXI fracasó estrepitosamente.
Hacer un llamado al «movimiento popular» para rechazar la injerencia de EE. UU. mientras se ignora la injerencia del hambre en la población venezolana es, cuanto menos, una falta de respeto a la inteligencia del electorado. Regino López pretende que el salteño se indigne por la captura de un hombre acusado de narcoterrorismo en Nueva York, cuando la verdadera indignación debería nacer de la complicidad silenciosa de sectores que se dicen «avanzados» pero que abrazan los métodos más conservadores de control social y autoritarismo. El edil parece no entender que, al defender a Maduro, está defendiendo lo que el pueblo uruguayo siempre ha rechazado: la bota sobre el cuello de la democracia.

El edil Regino López defendió las pintadas en Salto.
La desconexión total entre la 1001 y los problemas salteños
La pregunta que muchos se hacen en la capital del citrus es qué gana Salto con esta postura de Regino López. ¿En qué mejora la calidad de vida de los salteños que el PCU pinte muros a favor de un presidente extranjero? La desconexión es total. Mientras la región se encamina hacia una nueva etapa, la militancia de López prefiere seguir «abrigando pensamientos avanzados» que en la práctica solo resultan en un retroceso democrático. El derecho a la autodeterminación que tanto pregona el edil parece no aplicar para los millones de venezolanos que votaron por un cambio y terminaron con sus líderes proscritos o encarcelados.
Finalmente, el llamado de Regino López a la militancia suena más a un grito desesperado de quien se sabe del lado equivocado de la historia. El imperialismo, esa vieja excusa para tapar fracasos administrativos propios, ya no convence a nadie que tenga acceso a una conexión a internet y pueda ver la realidad de Venezuela sin el filtro de la propaganda partidaria. Salto merece ediles que se preocupen por la caminería, la iluminación y el desarrollo local, y no «profesores» de geopolítica barata que utilizan su cargo para validar regímenes que caen por su propio peso de corrupción y violencia.
¿Hasta cuándo permitirá la estructura del Frente Amplio que figuras como Regino López sigan hipotecando la credibilidad del bloque defendiendo a dictadores en nombre de una soberanía que hace tiempo dejaron de respetar?
