Régimen de Maduro: esa es la sombra que hoy persigue a una izquierda uruguaya que se resiste a soltarle la mano al autoritarismo, incluso con el dictador ya capturado. Este miércoles, la Comisión Permanente del Palacio Legislativo fue el escenario de una de las intervenciones más frontales y necesarias de la legislatura. El senador nacionalista Sebastián Da Silva tomó la palabra no para parlamentar con sutilezas, sino para exigir una rendición de cuentas ética a quienes, durante décadas, fueron los principales apologistas del chavismo en nuestro país.
Con el tono de quien sabe que la historia le terminó dando la razón, Da Silva calificó al jerarca venezolano como un «mal nacido». Su discurso fue un misil directo a la bancada del Frente Amplio, a la que acusó de estar atravesando un «duelo ideológico» vergonzante. Para el legislador blanco, no alcanza con el silencio cómplice que ahora intentan ensayar; la gravedad de lo sucedido en Venezuela requiere que la oposición uruguaya tenga la decencia de pedir perdón a la ciudadanía.
La complicidad del Frente Amplio bajo la lupa
Durante su intervención, el senador blanco subrayó cómo el gobierno venezolano de Maduro logró perforar las estructuras de la izquierda latinoamericana mediante el uso discrecional de recursos y maletas con dólares. Según Sebastián Da Silva, sectores como el MLN-Tupamaros y el Partido Comunista han dominado la política exterior del Frente Amplio basándose en una afinidad ideológica que hoy queda expuesta en toda su crudeza. El debate se tornó personal cuando la presidenta de la comisión, Bettiana Díaz, intentó llamar al orden al senador, quien lejos de amilanarse, elevó el tono de su reclamo.
Pidan perdón por Dios», gritó Da Silva, mientras recordaba que el apoyo uruguayo a la dictadura caribeña fue uno de los cánceres más grandes de la región. El legislador no tuvo reparos en señalar que el Frente Amplio ha caminado por el lado equivocado de la historia de forma sistemática. La resistencia de los frentistas a realizar una autocrítica honesta sobre su vínculo con el Régimen de Maduro fue descrita por el senador como una falta de respeto a la tradición democrática del Uruguay.
Sebastián Da Silva y la caída del socialismo del siglo XXI
El senador nacionalista fue enfático al describir cómo el llamado socialismo del siglo XXI utilizó la riqueza venezolana para comprar voluntades políticas en todo el continente. Para Sebastián Da Silva, el silencio actual del Frente Amplio no es más que la consecuencia de años de recibir favores y de defender un modelo que terminó en hambre y represión. La caída del Régimen ha dejado a los sectores radicales de la izquierda local sin su principal referente y sustento discursivo, lo que explica la tensión que se vivió en la sala.
En un cruce cargado de electricidad, Da Silva también arremetió contra quienes intentan desviar la atención mediante tecnicismos reglamentarios. Al referirse al diputado Federico Preve como «diputadito», el senador dejó claro que no aceptaría lecciones de moral de quienes apañaron a un gobierno que destruyó la democracia. El Frente Amplio, a ojos de Da Silva, está atrapado en una telaraña de lealtades ideológicas que hoy se vuelven imposibles de sostener ante la mirada de la opinión pública internacional.
Un llamado a la decencia política nacional
El cierre de la oratoria de Sebastián Da Silva fue una invitación amarga pero necesaria a la reflexión. Al darles la bienvenida al «duelo ideológico», el senador blanco marcó la cancha de lo que será el debate político uruguayo en los próximos meses. El Régimen de Maduro ya no existe como tal en Caracas, pero sus esquirlas siguen hiriendo la credibilidad de un Frente Amplio que no sabe cómo despegarse de su pasado reciente. La exigencia de pedir perdón no es un capricho retórico, sino una necesidad para sanar la política exterior uruguaya.
La izquierda uruguaya se encuentra hoy en una encrucijada: o rompe definitivamente con los resabios del autoritarismo o queda pegada al fracaso rotundo del Régimen de Maduro. Las palabras de Sebastián Da Silva resonaron en un Palacio Legislativo que parece empezar a entender que la complicidad tiene un costo político muy alto. La sesión de este miércoles fue el recordatorio de que la memoria es el único antídoto contra el cinismo en las relaciones internacionales.
¿Podrá el Frente Amplio alguna vez desmarcarse sinceramente de las sombras que dejó el apoyo al chavismo en su historia?
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