En Bogotá, hay más de 15,000 restaurantes oficiales, aunque las estimaciones generales que incluyen negocios informales, gastrobares y cafeterías superan las 42,000 a 48,000 unidades en toda la ciudad.
El Concejo de Bogotá aprobó la reforma del impuesto de industria y comercio (ICA) en segundo debate el 28 de septiembre, con el proyecto «Acuerdo por una Ciudad Inteligente», que contempla reducciones de tarifas para 275 actividades y aumentos para 169, y que pasará a sanción del alcalde Carlos Fernando Galán antes de entrar en vigor mayoritariamente el 1 de enero de 2027.
Nueva organización de tarifas
El Acuerdo por una Ciudad Inteligente reorganiza las tarifas del tributo: plantea rebajas para restaurantes, hoteles, bares, tiendas de barrio y empresas editoras de libros, mientras las actividades financieras y los productores de tabaco y alcohol enfrentarían tarifas superiores. La iniciativa también elimina el impuesto a la publicidad exterior visual. La estimación del Distrito precisa que las reducciones alcanzarían al 82.9% de los comercios y al 89.6% de las industrias, aunque la cobertura depende de la actividad económica específica de cada empresa.
Impacto en restaurantes y bares
Una tarifa por 1,000 determina cuánto paga un negocio por cada $1,000 de ingresos sujetos al ICA, incluso si su utilidad es reducida. Ante esto, el socio de Auditoría de Crowe Co, Oscar Villarruel, calculó que, con $1,000 millones de ingresos gravados, un restaurante ahorraría $1.8 millones, un bar $2.8 millones y una empresa dedicada a editar y publicar libros $4 millones.
En los restaurantes, la tarifa pasaría de 13.8 a 12 por 1,000, por lo que un establecimiento con $1,000 millones de ingresos sujetos al impuesto pagaría $12 millones al año, frente a los $13.8 millones actuales. La diferencia sería de $1.8 millones, equivalente a una rebaja de 13.04%. Con una base gravable anual de $5,000 millones, el ahorro para ese restaurante ascendería a $9 millones, o un promedio de $750,000 mensuales. Villarruel advirtió que se trata de diferencias aritméticas entre tarifas y no de previsiones sobre las ventas; además, el beneficio final puede ser menor para las empresas que descuentan el ICA como gasto en el impuesto sobre la renta.
Efectos sobre las industrias Fintech
Los bares pasarían de una tarifa de 13.8 a 11 por 1,000, con una reducción de 20.29% en el ejemplo de ingresos por $1,000 millones. Para la edición y publicación de libros, la tasa bajaría de ocho a cuatro por mil, lo que representaría una reducción de 50% y un ahorro de $4 millones sobre la misma base de ingresos. Carlos Fernando Galán, alcalde de Bogotá, explicó que la propuesta de reforma tributaria de Bogotá contempla tarifas del ICA entre 4 y 21 por 1,000, según la actividad económica.
Villarruel sostuvo que los recursos liberados por una menor carga recurrente pueden destinarse a capital de trabajo, reducción de deuda, inversión o sostenimiento del empleo. “Cuando una empresa reduce una carga recurrente, el beneficio puede convertirse en capital de trabajo, menor endeudamiento, inversión o capacidad para sostener empleo”, afirmó. La discusión ocurre con una inflación anual de 6.29% en septiembre. En julio, el último dato de comercio e industria disponible, las ventas minoristas subieron 5.3% interanual, mientras la producción manufacturera cayó 2.3% y las ventas de las fábricas retrocedieron 1.8%, según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane).
No obstante, Colombia Fintech advirtió que el aumento de la tarifa para las actividades financieras, de 14 a 21 por 1,000, implicaría un pago 50% mayor para las empresas emergentes y las compañías de tecnología financiera. Cuestionó que el ICA se liquide sobre los ingresos y no sobre las utilidades, por lo que también afectaría a empresas que aún no alcanzan rentabilidad.
Simplificación del sistema fiscal
Gabriel Santos, presidente de Colombia Fintech, dijo que «no hay forma de llamarse la capital del emprendimiento mientras se castiga a los emprendedores que innovan». Además, señaló que las empresas de base tecnológica colombianas levantaron cerca de USD857 millones en 2025 y que seis de cada diez de esos recursos llegaron al ecosistema fintech. El dirigente gremial pidió respaldo para compañías que, según afirmó, pueden ampliar la innovación y la inclusión financiera mediante herramientas tecnológicas.
Lisandro Junco, exdirector de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian), defendió que el proyecto simplifica las tarifas del ICA de 13 a siete y reduce el impuesto para cerca del 89% de las empresas. También sostuvo que el ICA financiero tiene una base gravable especial y puede deducirse en renta, un mecanismo que, según explicó, amortigua su impacto sobre la utilidad neta durante la conciliación fiscal. Junco añadió que la iniciativa elimina las retenciones de ICA en pagos digitales de bajo valor para emprendedores y suprime dos impuestos. Además, indicó que el principio de territorialidad del ICA sigue vigente aunque una empresa traslade su sede.
Sobre el trámite en el Concejo, el exfuncionario señaló que la plenaria solo puede introducir cambios formales o supresiones que no modifiquen el fondo del proyecto. Una modificación sustancial, advirtió, obligaría a devolver la iniciativa a la Comisión de Hacienda. Así las cosas, el alcance de la reforma dependerá, finalmente, de cómo cada empresa use el menor pago tributario y de cuánto de ese margen se traslade a inversión, empleo o actividad productiva. El debate contrapone el alivio para la mayoría de los sectores con la carga adicional que enfrentarían las actividades financieras.






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