Quiebra de Bioceres: el fin de un sueño biotecnológico entre denuncias de fraude y desmanejo
Lo que estamos viviendo es, literalmente, el derrumbe de un imperio. La quiebra de Bioceres no es solo una noticia financiera más; es el certificado de defunción de una empresa que nació en el 2001 para comerse el mundo y hoy termina devorada por una interna feroz. La disputa entre el histórico fundador, Federico Trucco, y el millonario uruguayo Juan Sartori, pasó de los directorios a la justicia con acusaciones que incluyen desmanejos millonarios y vaciamiento de activos.
La situación es desesperante para los accionistas. En apenas un año, el valor de la compañía en Wall Street se hizo humo: la acción pasó de valer siete dólares a cotizar apenas por encima de los 50 centavos. Hoy, la quiebra de Bioceres es el único camino que encontró la administración de Sartori para intentar «encauzar» un desastre patrimonial que supera los 170 millones de dólares en pérdidas.
Los detalles detrás de la quiebra de Bioceres y el desmanejo financiero
La mecha se encendió cuando Sartori, el ex senador uruguayo, entró al holding a mediados de 2025 en un momento de asfixia financiera. Lo que parecía un salvataje terminó en una guerra de trincheras. Según el comunicado emitido por la empresa (hoy bajo control de Sartori), los números del desmanejo de Trucco son «concluyentes. Se habla de una concentración absoluta de poder que llevó a la firma a asumir niveles de riesgo extraordinarios.
Por el otro lado, el ala de Trucco no se queda atrás. Allegados al fundador aseguran que Sartori entró con una estrategia hostil para quedarse con BIOX (la empresa que cotiza en Nueva York) y que, al no poder desplazar a Trucco, decidió «quemar la nave» y mandar a Bioceres S.A. a la quiebra. Es una pelea de pesos pesados donde el único que pierde es el prestigio de la biotecnología local.
El derrumbe de las acciones de BIOX en Wall Street
Mientras los dueños se tiran con carpetazos, el mercado no perdona. Las acciones de BIOX en Wall Street cayeron un 91,5% en los últimos doce meses. Para que te des una idea de la magnitud del desastre:
Febrero 2025: La acción cotizaba a 6,55 dólares.
Febrero 2026: El papel ronda los 0,56 centavos, entrando en la categoría de penny stocks.
Riesgo inminente: Si no repunta, el Nasdaq podría expulsar a la compañía del panel principal.
La desconfianza es total. El auditor externo, PwC, directamente se abstuvo de dar una opinión sobre los balances, algo que en el lenguaje financiero es como poner un cartel de «corran por sus vidas». La incertidumbre sobre si Bioceres puede seguir funcionando como empresa en marcha es la duda que hoy desvela a todo el sector agroindustrial.
Los números que llevaron a la crisis de Bioceres 2026
La profundidad de la crisis de Bioceres 2026 se explica en la brutal diferencia de pérdidas entre un ejercicio y otro. De perder 6.000 millones de pesos, pasaron a registrar un rojo de 157.000 millones. Sartori alega que esta sangría es responsabilidad directa de la gestión de Trucco, a quien acusa de haber dilapidado activos por casi 300 millones de dólares.
A esto se le suma el default de pagarés bursátiles. Bioceres S.A., la pata rosarina del grupo, no pudo afrontar deudas de apenas 5 millones de dólares, lo que disparó el pedido de concurso de acreedores que ahora derivó en quiebra. La tecnología HB4, que prometía ser la salvación frente a la sequía, no logró traccionar las ventas necesarias para tapar los agujeros financieros que dejó la reestructuración societaria del año pasado.
¿Hay salida para la biotecnología agrícola argentina?
El impacto de esta caída es sistémico. Bioceres era el faro para cientos de startups que soñaban con llegar a la bolsa de Nueva York. Hoy, ese faro está apagado. La quiebra de Bioceres deja un tendal de acreedores y una marca manchada por la desconfianza internacional.
Mientras los abogados preparan las denuncias por extorsión y desmanejo, los fundadores denuncian que Sartori está usando la quiebra como una herramienta de presión para quedarse con los restos de la empresa a precio de liquidación. Es un final triste para una firma que nació en plena crisis del 2001 con el esfuerzo de productores argentinos y que hoy, 25 años después, se desangra en una pelea de egos y millones.
Al cierre de esta nota, la justicia todavía debe evaluar si las decisiones de Trucco fueron errores de gestión o algo más oscuro, y si la maniobra de Sartori de mandar a la quiebra a la sociedad fue una medida de transparencia o un golpe de gracia planeado. Lo que es seguro es que la quiebra de Bioceres quedará en los libros de historia como el día que el agro argentino perdió a su mayor promesa tecnológica.
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