Varios proyectiles impactaron en la noche del sábado al domingo en las regiones iraníes de Sirik y Qeshm, que se encuentran en el estrecho de Ormuz. Según los informes de los medios de comunicación iraníes, se escucharon explosiones en la localidad de Taherui, donde la televisión pública IRIB señaló que una fuente militar confirmó que estos estruendos se debían a impactos en una torre de comunicaciones.
Además, IRIB reportó también quedando varios impactos en la isla de Masan, perteneciente a la región de Qeshm. Este lugar es estratégicamente importante, ya que se encuentra muy cerca del puerto de Bandar Abbas, clave en el comercio del petróleo.
Por otra parte, el portal estadounidense Axios, citando fuentes de inteligencia de Estados Unidos, informó que estos ataques podrían ser una represalia por el impacto de un proyectil contra un petrolero en la mañana del sábado. Este evento fue confirmado por el Centro de Operaciones de Comercio Marítimo de Reino Unido (UKMTO), que depende del Ministerio de Defensa británico.
El organismo británico mencionó que un proyectil no identificado golpeó a un petrolero en el estrecho de Ormuz. La compañía naviera del buque, cuyos datos no fueron revelados, comunicó a las 08:00 horas del sábado que el ataque causó «daños en el puente», aunque afortunadamente toda la tripulación se encontraba a salvo y no se reportaron daños ambientales hasta el momento.
Frente a esta creciente situación de tensión, la UKMTO instó a las embarcaciones que naveguen por la zona a hacerlo con especial cautela y a informar sobre cualquier actividad sospechosa. Además, elevaron el nivel de amenaza a «sustancial» y advirtieron sobre la presencia de buques de guerra que están realizando tareas de desminado en el estrecho.
El estrecho de Ormuz, una de las vías marítimas más transitadas del mundo, ha sido escenario de tensiones entre Irán y otras naciones en el pasado, y estos recientes ataques solo empeoran la situación en una región ya volátil. La comunidad internacional observa con preocupación cómo se desarrollan los acontecimientos, especialmente en un contexto donde el tráfico marítimo es crucial para el suministro energético global. Las acciones perpetradas en la noche del sábado al domingo representan un incremento en las hostilidades que los países regionales deberán manejar con cuidado para evitar una escalada mayor.