Estados Unidos ataca instalaciones en Irán tras el ataque a un buque mercante
MADRID, 26 (EUROPA PRESS) – El Ejército de Estados Unidos ha confirmado que su fuerza aérea llevó a cabo ataques contra instalaciones ubicadas en Irán, un día después de que un buque mercante sufriera un impacto por un proyectil en aguas cercanas a Omán. Este incidente ha sido atribuido por Washington a las acciones de Teherán, que, según la administración estadounidense, representa una violación del acuerdo preliminar establecido la semana anterior.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) ha comunicado a través de sus redes sociales que los ataques se realizaron el 26 de junio, en lo que se considera una respuesta contundente al asalto perpetrado el día anterior contra el buque ‘Ever Lovely’, un carguero que en el momento del ataque se encontraba en las inmediaciones del estrecho de Ormuz. La publicación se hizo alrededor de las 22.30 horas, horario peninsular español.
Detalles del ataque y las instalaciones bombardeadas
Según el informe del CENTCOM, los bombardeos se dirigieron específicamente a «instalaciones iraníes de almacenamiento de misiles y drones, así como emplazamientos de radares costeros». Esta acción fue justificada por el cuerpo militar estadounidense como una respuesta a «una agresión injustificada» llevada a cabo por Irán, que, sostiene, infringió de manera clara el alto el fuego preestablecido.
El ataque al buque ‘Ever Lovely’, que navegaba bajo bandera de Singapur, se llevó a cabo mediante el lanzamiento de un «dron de ataque de un solo uso». En el momento del ataque, el buque se encontraba saliendo del estrecho de Ormuz, en dirección a la costa de Omán. Desde el CENTCOM se ha destacado que el «peligroso comportamiento de Irán socavó la libertad de navegación» en una zona cuyo tráfico comercial es fundamental a nivel internacional.
La entidad militar estadounidense ha subrayado, además, su compromiso de seguir respaldando la navegación segura en esa área estratégica, indicando que «las Fuerzas Armadas de Estados Unidos mantienen su presencia y permanecen en estado de alerta». Su objetivo es garantizar que todos los términos del acuerdo con Irán sean respetados y se mantengan plenamente vigentes.
Poco tiempo antes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó a las autoridades iraníes de haber lanzado «al menos cuatro drones de un solo uso» contra buques en las aguas del estrecho de Ormuz. En sus declaraciones, Trump calificó estas acciones como una «violación estúpida» del alto el fuego acordado, reflejando la creciente tensión entre ambos países en el contexto de las recientes hostilidades.
Este nuevo episodio de confrontación tiene lugar en un entorno ya volátil, marcado por los intensos desencuentros entre Estados Unidos e Irán, especialmente en lo que se refiere a las actividades navales en el estratégico estrecho de Ormuz. Esta zona es considerada una de las rutas comerciales más importantes del planeta, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial.
Mudando su enfoque hacia la región, el Ejército estadounidense ha enfatizado su intención de permanecer atento a las evoluciones en la zona, y a la vez, contribuir al mantenimiento de la paz y seguridad en el comercio marítimo.
Los antecedentes de conflictos entre Estados Unidos e Irán son amplios, y incluyen una serie de sanciones y recriminaciones mutuas que han dado lugar a una situación de tensión sostenida. Desde la retirada de Estados Unidos del acuerdo nuclear en 2018, y las posteriores sanciones económicas impuestas a Teherán, la relación entre ambas naciones ha pasado por momentos críticos, que ahora parecen intensificarse aún más con estos recientes ataques.
Mientras tanto, Teherán continúa rechazando las acusaciones de Washington y defiende su derecho a actuar en defensa de sus intereses en la región. La postura iraní ante el ataque se sostiene en la afirmación de que su actuación es legítima en cumplimiento de su soberanía nacional.
A medida que la situación se desarrolla, tanto la administración estadounidense como sus aliados en la región siguen observando con atención los movimientos de Irán, a la par que evalúan sus propias estrategias para el enfrentamiento diplomático y militar con el país persa. La comunidad internacional, por su parte, se mantiene expectante ante la posibilidad de una escalada mayor en el conflicto que podría repercutir en el orden geopolítico y económico global.