Inicio Panorama mundialEstados UnidosMaría Corina Machado entregó su medalla del Premio Nobel de la Paz a Trump

María Corina Machado entregó su medalla del Premio Nobel de la Paz a Trump

La pieza de oro de 196 gramos fue entregada en un marco con dedicatoria. El Comité Noruego aclaró que el título es personal e intransferible por ley.

por Helen CartwrightHelen Cartwright
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Entrega del Premio Nobel de la Paz a Trump

El peso simbólico del Premio Nobel de la Paz en la Casa Blanca

La política internacional suele regalarnos postales que rompen cualquier molde previo, y lo ocurrido este jueves en Washington no es la excepción. El presidente estadounidense, Donald Trump, recibió en la Casa Blanca a la líder de la oposición venezolana, María Corina Machado, en una cita que quedará grabada no solo por los acuerdos políticos, sino por un obsequio sin precedentes. Machado decidió desprenderse de su medalla del Premio Nobel de la Paz para entregársela al mandatario, un gesto que busca sellar una alianza inquebrantable en la búsqueda de la transición democrática en el país caribeño.

A través de su plataforma Truth Social, Trump calificó el encuentro como un «gran honor» y no escatimó en elogios para la dirigente, a quien describió como una «mujer maravillosa». La medalla del Premio Nobel de la Paz, enmarcada con detalles dorados y una dedicatoria que destaca el «extraordinario liderazgo» del estadounidense, simboliza, según Machado, el agradecimiento del pueblo venezolano por las acciones tomadas para impulsar la libertad en la región. Es un movimiento diplomático de altísimo voltaje que coloca el reconocimiento noruego en el centro del debate partidario norteamericano.

La aclaración del Comité Noruego sobre el Premio Nobel de la Paz

Como era de esperar, la noticia no tardó en llegar a Oslo, donde el Comité Noruego del Nobel se vio obligado a realizar precisiones técnicas sobre la naturaleza del galardón. Si bien la medalla física del Premio Nobel de la Paz —una pieza de 6,6 centímetros de diámetro y casi 200 gramos de oro— puede cambiar de dueño, el título académico y oficial es estrictamente intransferible. La organización recordó que, una vez anunciado el fallo, el nombre del galardonado queda asociado de forma permanente e irrevocable a la distinción, sin posibilidad de ser compartido o cedido legalmente.

Machado en el Capitolio con el Premio Nobel de la Paz

Tras ver a Trump, Machado habló del Premio Nobel de la Paz en el Congreso

No es la primera vez que una medalla del Premio Nobel de la Paz termina en manos de un tercero, aunque los motivos suelen ser distintos. El antecedente más fresco es el del periodista ruso Dmitry Muratov, quien subastó su presea por una cifra millonaria para ayudar a refugiados ucranianos. Sin embargo, el caso de Machado y Trump tiene un tinte puramente estratégico: utilizar el prestigio internacional del Premio Nobel de la Paz para validar el respaldo de una potencia extranjera en un conflicto interno que parece no tener fin.

Detalles de una pieza histórica que cruza fronteras

La medalla en cuestión mantiene el mismo diseño desde hace más de un siglo, con el retrato de Alfred Nobel en una de sus caras y la representación de la hermandad humana en la otra. Al entregarla, Machado no solo cedió un objeto de incalculable valor material, sino que puso en manos de Trump el aval moral que conlleva el Premio Nobel de la Paz. Para la oposición venezolana, este gesto es una inversión política que busca garantizar que la Casa Blanca mantenga la presión sobre el Palacio de Miraflores durante los meses críticos que se avecinan.

Tras la reunión, la líder venezolana se dirigió al Capitolio para continuar su ronda de contactos con senadores clave, reforzando la idea de que su visita a Estados Unidos es una ofensiva diplomática integral. El Premio Nobel de la Paz fue el «rompehielos» perfecto para una conversación que Trump cerró con un escueto pero potente «Gracias, María». En el entorno del presidente, el obsequio fue visto como una validación de su política exterior, que a menudo ha sido cuestionada por sus métodos pero que hoy recibe este insólito respaldo desde la disidencia venezolana.

Repercusiones de un obsequio que divide opiniones

En Uruguay, la noticia ha sido seguida con atención por las cancillerías y los analistas internacionales. El uso de una distinción como el Premio Nobel de la Paz para fines de acercamiento político genera opiniones encontradas: mientras algunos lo ven como una muestra de realismo político extremo ante una crisis humanitaria, otros consideran que se desvirtúa el espíritu original del galardón. Lo cierto es que la medalla ahora descansa en Washington, lejos del pecho de quien la ganó, pero en el centro de la escena geopolítica mundial.

Este episodio marca un nuevo capítulo en la relación entre la resistencia venezolana y el gobierno republicano. Al final del día, la medalla física del Premio Nobel de la Paz es un objeto que puede exhibirse en una vitrina, pero el capital político que Machado pretende obtener a cambio es mucho más ambicioso. La jugada está hecha, y el mundo observa ahora si este «gesto maravilloso de respeto mutuo» se traduce en acciones concretas que alteren el tablero de poder en Sudamérica.

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