|
Getting your Trinity Audio player ready... |
Postura de Orsi sobre Venezuela: el mandatario uruguayo fue tajante al señalar que la salida de Nicolás Maduro del poder, tras la reciente intervención de los Estados Unidos, solo podrá considerarse una noticia positiva en tanto signifique el fin de un modelo autoritario. Para Yamandú Orsi, el escenario actual es de una fragilidad extrema y advirtió que, si no se canaliza hacia una transición democrática con elecciones libres, el riesgo es que el sistema actual simplemente cambie «de color» pero mantenga sus vicios de origen. Esta visión estratégica busca despegarse de la euforia inmediata para centrarse en la estabilidad institucional a largo plazo.
En una rueda de prensa que generó amplia repercusión, la Orsi sobre Venezuela se centró en la defensa de la prudencia diplomática. El presidente cuestionó a quienes le exigen condenas constantes y ruidosas, argumentando que la tarea de un jefe de Estado no es andar por el mundo «apuntando con el dedo» a los regímenes que no le resultan simpáticos. Orsi recordó que su posición sobre el carácter autoritario del gobierno de Maduro ya ha sido expresada en reiteradas oportunidades y que salir a repetirlo tras los hechos consumados sería, en sus propias palabras, un acto de «cobardía» política.
Tabla de contenidos
El rechazo a la fuerza y la postura de Orsi sobre Venezuela
La piedra angular de la postura de Orsi sobre Venezuela es el principio de no intervención en los asuntos internos de otros estados. El presidente convocó a su gabinete en la residencia de Suárez y Reyes para ratificar que Uruguay se mantiene fiel a una doctrina histórica que se remonta a 1965. En aquel entonces, nuestro país ya había rechazado la invasión estadounidense a República Dominicana en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU. Para la administración actual, el fin no puede justificar los medios, y el uso unilateral de la fuerza constituye un precedente peligroso para la paz y la seguridad de toda la región.

La Torre Ejecutiva mantiene la postura de Orsi sobre Venezuela basada en la no intervención.
Desde el Poder Ejecutivo, Orsi sobre Venezuela se materializó en un comunicado oficial donde se expresó una profunda preocupación por las acciones militares ejecutadas en territorio venezolano. Según el documento, estas maniobras contravienen la Carta de las Naciones Unidas y ponen en riesgo a la población civil. El gobierno uruguayo insiste en que la única salida válida es la pacífica, instando a que los organismos internacionales, a los que Orsi describió como «pulverizados», recuperen un rol activo para garantizar que la voluntad popular sea respetada en las urnas.
Críticas internas y la firmeza en la postura de Orsi sobre Venezuela
El presidente no esquivó los cuestionamientos de la oposición, que calificó de tibia la respuesta inicial de la Cancillería. Sin embargo, Orsi y el dilema venezolano se mantiene firme en el realismo político: «Saber utilizar las relaciones exteriores de manera prudente» es, para el mandatario, la clave para proteger los intereses nacionales y la coherencia histórica del país. Orsi enfatizó que hablar quince veces sobre un mismo tema no cambia la realidad si no se actúa bajo el amparo del derecho internacional, evitando caer en la diplomacia de micrófono que suele primar en momentos de crisis.
A través de sus redes sociales, Orsi reforzó que el gobierno sigue con atención cada acontecimiento tras la captura de Maduro y su traslado a Nueva York. La postura de Orsi sobre Venezuela implica una vigilancia constante de la seguridad regional, entendiendo que cualquier desestabilización en el Caribe tiene un efecto dominó en el resto del continente. La búsqueda permanente de una salida negociada sigue siendo la prioridad, incluso cuando el panorama parece indicar que las soluciones de fuerza han tomado la delantera en la agenda global.
Hacia una democracia constitucional según la postura de Orsi sobre Venezuela
Para que la caída del régimen sea realmente celebrada en la Torre Ejecutiva, la postura de Orsi sobre Venezuela exige la conformación de gobiernos democráticamente constituidos. No se trata simplemente de la remoción de un líder, sino de la restauración de un tejido social y político que permita la libre expresión de los ciudadanos venezolanos. El mandatario uruguayo subrayó que el autoritarismo debe dejar de existir para dar paso a una democracia real, un paso que Uruguay está dispuesto a acompañar siempre que se respeten los canales legales y soberanos del pueblo venezolano.
Finalmente, la postura de Orsi sobre Venezuela deja claro que Uruguay no será un actor que valide intervenciones militares por fuera del marco de la legalidad internacional. En un mundo cada vez más polarizado, la apuesta por la sensatez y el apego a los principios fundamentales de la ONU parece ser el camino elegido por el actual gobierno uruguayo. El desarrollo de los próximos días será crucial para determinar si el cambio de mando en Caracas es el inicio de una nueva era democrática o si nos enfrentamos a un nuevo período de inestabilidad bajo una apariencia diferente.
¿Será capaz la comunidad internacional de reconstruir los organismos «pulverizados» a los que alude Orsi para garantizar una transición genuina en Venezuela sin que medien nuevas intervenciones de fuerza?
