La casta no descansa: el obsceno despilfarro de Silvia Nane en el Senado
Mientras el uruguayo de a pie hace malabares para llegar a fin de mes y se desayuna con subas de impuestos que el Frente Amplio prometió no tocar, la realidad de los despachos parlamentarios muestra una cara bofetada a la ética. El despilfarro de Silvia Nane es el ejemplo perfecto de una política que entiende la representación ciudadana como un pasaporte hacia la buena vida. En apenas cuatro meses como senadora durante 2025, Nane le hizo quemar a los contribuyentes una verdadera fortuna en viajes que poco o nada le reportaron al país, pero que le sirvieron para recorrer el mundo con todo pago.
La cronología del gasto es tan detallada como indignante. En marzo de 2025, apenas sentada en la banca, el malgasto de Silvia Nane arrancó con un viaje a Nueva York y México para asistir a un seminario feminista. El costo para el bolsillo de los uruguayos fue de 8.047 dólares por apenas seis días. Pasajes, estadía, seguro de viaje y, por supuesto, jugosos viáticos para gastos personales. Es la política del odio convertida en turismo de lujo, financiada por el trabajador que se levanta a las cinco de la mañana para pagar el IVA de la leche.

Nane y Cosse. Uruguay Al Dia
Pero la ambición no tiene fronteras. Poco después, en abril, el exceso de Silvia Nane escaló hacia el continente asiático. Un viaje a Uzbekistán para la 105 Asamblea de la Unión Interparlamentaria le costó al Senado otros 7.269 dólares. Uzbekistán, un destino exótico y lejano que parece ser fundamental para la agenda de una legisladora que, al regresar, no se molestó en presentar ni un solo informe detallado sobre qué fue a hacer o qué beneficio trajo ese periplo para la República.
Viajes sin retorno y el despilfarro de Silvia Nane en Panamá
La sed de mundo continuó en junio, esta vez con destino a Panamá. Bajo la excusa de integrar la Comisión de Asuntos Laborales y Previsión Social, el despilfarro de Silvia Nane sumó otros 2.147 dólares. Lo curioso, o más bien trágico, es que la senadora no posee formación ni trayectoria conocida en temas de previsión social o derecho laboral. Sin embargo, no dudó en subirse al avión con la plata de todos para disfrutar del clima centroamericano, siempre con todos los gastos cubiertos por la caja del Estado.

Uzbekistán y Nueva York: el mapa del despilfarro de Silvia Nane
En total, la dilapidación alcanzó la cifra de 17.463 dólares en un periodo de tiempo ridículamente corto. Lo que más duele no es solo la cifra, sino la soberbia del silencio. Hasta el día de hoy, no se conoce un solo aporte legislativo real que justifique estas misiones internacionales. Es el turismo parlamentario en su máxima expresión: se viaja, se gasta, se come bien y no se rinden cuentas a nadie. Es la conducta de una casta parasitaria que vive en una burbuja de privilegios mientras le pide sacrificios al pueblo.
El acomodo en la Intendencia tras el despilfarro de Silvia Nane
Cuando la dirección del Frente Amplio le solicitó la renuncia a su banca en julio de 2025, muchos pensaron que se terminaría la joda. Pero en el sistema político uruguayo, los «compañeros» siempre tienen una red de contención. El uso irresponsable cambió de caja pero no de origen: Mario Bergara, actual intendente de Montevideo, la acomodó rápidamente con un cargo a dedo como directora de Innovación en la comuna capitalina. Un cargo muy bien remunerado para que la exsenadora siga viviendo del presupuesto público sin pasar por el filtro de la idoneidad técnica.
Esta rotación de cargos demuestra que, para ciertos sectores, la política no es un servicio sino un negocio personal. El despilfarro de Silvia Nane en el Senado fue solo el preámbulo de una carrera dedicada a servirse de la estructura estatal. Es el modelo de la «decadencia» que denuncia la gente en la calle: políticos que se llenan la boca hablando de igualdad mientras se dan la gran vida con la guita ajena. Nane pertenece a ese grupo que no sabe lo que es la falta de guita, porque siempre tiene la mano metida en la lata de los impuestos.
La pregunta que queda flotando es: ¿hasta cuándo los uruguayos vamos a seguir financiando este estilo de vida monárquico de quienes dicen representarnos?
