Polémicas de Sebastián Da Silva: el senador que no le teme al «qué dirán»
El sistema político uruguayo está acostumbrado a los modales diplomáticos, pero el senador del Partido Nacional, Sebastián Da Silva, juega otro partido. En una reciente entrevista con el periodista Gabriel Pereyra, el legislador nacionalista volvió a estar en el centro de la escena. Las polémicas de Sebastián Da Silva no son novedad, pero esta vez fue un paso más allá al mezclar analogías sobre la migración africana con una visión cruda sobre la realidad del campo uruguayo.
Da Silva, que se define más como un hombre de campo que como un político de traje y corbata, reconoció ser «esclavo de un personaje» que él mismo construyó. Sin embargo, ese personaje parece no tener frenos cuando se trata de opinar sobre temas sensibles. Las controversias estallaron en las redes sociales apenas se conocieron sus dichos sobre los inmigrantes de Zimbabwe y su visión sobre la «escoria» en Europa.
El africano de Zimbabwe y las nuevas polémicas de Sebastián Da Silva
Uno de los momentos que más ruido hizo fue cuando el senador intentó explicar la falta de discernimiento en la sociedad actual. Para ilustrar su punto, usó un ejemplo que muchos tildaron de racista o, al menos, de una crudeza innecesaria. En las disputas políticas, la frase sobre el panadero africano quedó grabada: aseguró que alguien con una «vida linda» en Zimbabwe termina siendo «la última escoria» al migrar a Europa.
Este tramo de la entrevista buscaba reflexionar sobre cómo los algoritmos y la desinformación afectan la toma de decisiones. Sin embargo, la analogía terminó opacando el argumento central. Según Da Silva, la gente ya no distingue la verdad de la «meta verdad», y puso como ejemplo a quienes humanizan mascotas (los «perrijos») por encima de los vínculos humanos, otra de las fricciones públicas que generó indignación en los protectores de animales.
El suicidio y la salud mental: el lado más oscuro de las declaraciones
Pero no todo fue migración y algoritmos. Una de los conflictos declarativos que caló hondo fue su descripción del suicidio en el interior del país. Con un lenguaje descarnado, el senador afirmó que el suicidio en Uruguay «tiene cara de hombre de campo» que se ahorca con un «alambre dulce». Esta frase, aunque brutal, puso sobre la mesa un drama que el sistema político muchas veces prefiere ignorar.
Crítica al sistema: Da Silva cuestionó que los psiquiatras se enfoquen en el «bullying» y olviden patologías graves.
Propuesta de telemedicina: Sugirió contratar profesionales argentinos para atender el interior profundo.
El «personaje» del Senado: Confesó que nunca quiso estar en la cámara alta y que se siente preso de su propia coherencia.
¿Por qué las polémicas de Sebastián Da Silva marcan la agenda?
Para muchos analistas, las polémicas de Sebastián Da Silva son una estrategia deliberada para romper el cerco mediático. El senador sabe que su estilo confrontativo y su lenguaje «campero» conectan con un electorado que está harto de la corrección política. Al hablar de «escoria» o de «comer mierda», Da Silva se posiciona como el «outsider» dentro del propio oficialismo, aunque eso le cueste críticas feroces de la oposición y de organismos de derechos humanos.
En Uruguay, la tasa de suicidios es una de las más altas de la región, con cifras que rondan los 23 casos por cada 100.000 habitantes. Da Silva sostiene que el hombre rural está desprotegido y que la falta de acceso a la salud mental es una sentencia de muerte. Aunque sus formas sean cuestionables, los incidentes mediáticos logran que se hable de temas que suelen quedar bajo la alfombra.
Dato editorial: No es la primera vez que Da Silva derrapa. Él mismo admitió en la entrevista que «se le fue la moto» en varias ocasiones, pero parece que el arrepentimiento le dura poco cuando la cámara se enciende.
El futuro de un senador «esclavo» de su estilo
Hacia el final de la charla, el legislador dejó una reflexión sobre su futuro. Asegura que no tiene punto de retorno y que su carrera política está marcada por una honestidad brutal que le trae más problemas que soluciones. Los discursos controvertidos seguirán alimentando los debates en Uruguay mientras el senador mantenga su postura de no «mirarse como político» cuando algo le afecta personalmente.
En definitiva, estamos ante un dirigente que entiende la política como un reflejo de las tensiones sociales. Ya sea hablando de inteligencia artificial, de caniches que matan osos o de inmigrantes en Europa, Da Silva busca sacudir la modorra del Uruguay promedio. Queda por ver si este estilo lo seguirá posicionando como un referente del campo o si las polémicas de Sebastián Da Silva terminarán siendo un techo para sus ambiciones políticas.
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