La fiscalía pide 45 años de cárcel por el séxtuple homicidio de Comcar en la celda 94
La Fiscalía de Uruguay solicitó una pena histórica de 45 años de prisión para los responsables de una de las masacres más brutales en el sistema penitenciario nacional. La investigación por el séxtuple homicidio de Comcar –ocurrido en septiembre de 2024– ha culminado con una acusación formal que pide la pena máxima para los implicados en un incendio intencional que cobró la vida de seis reclusos. El incidente se desencadenó por un conflicto violento vinculado a la venta de drogas dentro del ex Comcar, actualmente conocido como cárcel de Santiago Vázquez, una de las unidades penitenciarias más temidas del país.
La masacre tuvo un origen claro: una pelea territorial por el control del tráfico de estupefacientes en el centro penitenciario. Dos presidiarios se enfrentaron a raíz de esta disputa. Tras ser apuñalado, uno de ellos corrió a su celda, la número 94, buscando refugio junto a otros seis reclusos. Los siete se encerraron en el baño de la celda. Sin embargo, sus atacantes no se detuvieron, sino que escalaron la agresión rociando el lugar con combustible y provocando un fuego que resultó fatal. Seis de ellos murieron asfixiados e incinerados.

La acusación formal por el séxtuple homicidio de Comcar
La fiscal a cargo del caso, Andrea Naupp, presentó la demanda acusatoria tras una exhaustiva reconstrucción de los hechos, que ocurrió un año y tres meses después de la tragedia. La solicitud de pena es de 30 años de cárcel, sumados a 15 medidas de seguridad eliminativas, lo que totaliza una condena solicitada de 45 años. Esta alta pena refleja la gravedad del delito y la necesidad de dar una respuesta contundente a la violencia carcelaria.
La Fiscalía de Homicidios pidió que los siete imputados sean condenados por un delito complejo de homicidio muy especialmente agravado por el concurso e incendio agravado. Además, se consideró la reincidencia de los agresores y la pluri participación en el ataque. Un testigo clave, que logró sobrevivir a la masacre, declaró que el conflicto entre los presidiarios se originó netamente por la venta de drogas en las cárceles. Este testimonio permitió hilar la cadena de eventos que culminó en el brutal séxtuple homicidio de Comcar.
Reconstrucción de una masacre en la celda 94
Los agresores actuaron de forma metódica y brutal. Después de que las víctimas se atrincheraran en el baño, los atacantes se armaron con cuchillos, palos, grasa, nafta, polifón y púas. Pasaron entre 20 y 25 minutos rociando con combustible la zona, prendiendo fuego objetos y amenazando con cortes carcelarios a los que estaban encerrados, según se pudo reconstruir. La determinación de los atacantes para llevar a cabo el séxtuple homicidio de Comcar fue absoluta.
La situación de los agredidos era de total indefensión. Los atacantes fabricaron una especie de lanza con un polifón en la punta, le prendieron fuego y la introducían por la ventana de la celda o por otros orificios hechos previamente por los propios presos. La masacre fue doblemente cruel: los reclusos se vieron forzados a elegir entre morir calcinados por el fuego o apuñalados por las lanzas improvisadas. La causa de muerte de las seis víctimas —dos de 25 años, otro de 26, dos de 28 y el mayor de 29— fue la inhalación de monóxido de carbono. Solo uno logró escapar, quedando con graves quemaduras en el rostro y el cuello.
El séxtuple homicidio de Comcar expone la crisis del sistema
El módulo 11 del Comcar, el escenario de este crimen, es conocido por su extrema peligrosidad y es, según algunos guardias de seguridad, «el lugar más caliente del infierno». Este centro penitenciario de Santiago Vázquez aloja a 5.100 presos, casi la tercera parte de toda la población carcelaria uruguaya, y funciona al doble de su capacidad real. El hacinamiento y la falta de espacio son problemas estructurales y crónicos que se arrastran desde hace dos décadas en Uruguay.
La tendencia del crecimiento carcelario no para: actualmente hay más de 16.000 presos en el país, cifra que posiciona a Uruguay como el país con mayor tasa de presos por habitante en América del Sur. A este problema de hacinamiento se suman la mala alimentación y el limitado acceso a la salud, generando un ambiente de tensión constante que facilita los conflictos violentos como el séxtuple homicidio de Comcar. De hecho, la tragedia de la celda 94 no es un caso aislado: desde 2021 hubo cuatro incendios intencionales que causaron la muerte de 18 reclusos, y en junio de este año, se registraron otros cuatro fallecidos más. Esto demuestra que la violencia dentro del sistema es una herida abierta.
Considerando la solicitud de pena histórica y la crudeza del séxtuple homicidio de Comcar, ¿es la justicia penal la única respuesta válida ante una crisis penitenciaria que es, ante todo, una crisis social y de derechos humanos?
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