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La madrugada de este sábado 3 de enero de 2026 quedará marcada como el día en que la geopolítica regional dio un vuelco irreversible. El operativo contra Maduro, ejecutado por fuerzas de elite de los Estados Unidos, culminó con la captura del dictador venezolano y su esposa, Cilia Flores, en una maniobra que combinó bombardeos de precisión con una extracción aérea quirúrgica. El propio presidente Donald Trump, desde su cuenta en Truth Social, fue el encargado de anunciar que la misión había sido un «éxito rotundo», despejando las dudas que generaban las columnas de humo que empezaban a elevarse sobre Caracas.
Los detalles que emergen sobre el operativo contra Maduro hablan de una planificación de meses que se mantuvo bajo el más estricto secreto. Según fuentes de la Casa Blanca, la Delta Force fue la unidad encargada de irrumpir en el círculo de seguridad del mandatario chavista, logrando su extracción en un helicóptero mientras objetivos militares estratégicos eran neutralizados desde el aire. El ataque no solo golpeó la capital, sino que se extendió a los estados de Miranda, Aragua y La Guaira, dejando al aparato de defensa del régimen totalmente desarticulado en cuestión de minutos.
Tabla de contenidos
La cronología del operativo contra Maduro en Caracas
Las primeras explosiones se reportaron cerca de las dos de la mañana, sacudiendo los cimientos de instalaciones clave como La Carlota y Fuerte Tiuna. Este operativo contra Maduro no fue una simple incursión de comandos, sino un ataque a gran escala que incluyó el sobrevuelo constante de aeronaves que silenciaron cualquier intento de respuesta por parte de la aviación venezolana. Los ciudadanos de la capital relataron haber sentido cómo «temblaba el piso», mientras la desinformación y el miedo se apoderaban de las calles ante la falta de comunicados oficiales inmediatos.

Trump anuncia ataques en Venezuela
Horas después de iniciada la acción, el gobierno de Donald Trump confirmó que no se registraron bajas en las filas norteamericanas, lo que refuerza la etiqueta de «brillante» que el mandatario le asignó a la operación. El operativo contra Maduro parece haber sido la respuesta definitiva de Washington a las acusaciones de narcoterrorismo y tráfico de cocaína que pesan sobre el Cártel de los Soles. Mientras el dictador vuela hacia Nueva York para enfrentar a la justicia federal, en Caracas el régimen ha declarado el estado de emergencia, aunque la cadena de mando parece seriamente comprometida.
Reacciones mundiales ante el operativo contra Maduro
La respuesta internacional no se hizo esperar, dividiendo al mundo en bloques claramente definidos. El Kremlin, a través de su Ministerio de Exteriores, condenó enérgicamente el operativo contra Maduro y exigió la liberación inmediata de quien consideran un presidente legítimo. Por su parte, el régimen de Xi Jinping en China calificó la acción como una «violación flagrante» del derecho internacional, advirtiendo que este tipo de intervenciones ponen en riesgo la paz y la estabilidad de toda América Latina y el Caribe.
En nuestra región, las aguas también están divididas. Mientras el expresidente colombiano Álvaro Uribe celebró el operativo contra Maduro como un acto de «legítima defensa» frente al narcoterrorismo, mandatarios como Lula da Silva y Gabriel Boric expresaron su rechazo al uso de la fuerza. Lula calificó los bombardeos como el cruce de una «línea inaceptable», instando a la ONU a intervenir de manera urgente. Esta diversidad de posturas refleja la complejidad de un escenario donde la soberanía nacional colisiona con las denuncias de crímenes de lesa humanidad documentados por la Corte de La Haya.
El futuro judicial tras el operativo contra Maduro
Lo que sigue ahora es un proceso judicial que promete ser histórico en el Distrito Sur de Nueva York. El operativo contra Maduro tiene como objetivo final sentar al líder chavista frente a un juez para responder por conspiración criminal y posesión de armas de guerra. Se espera que Trump brinde más detalles en una conferencia de prensa desde Mar-a-Lago, donde se revelarán aspectos técnicos de la misión que, según el vicepresidente JD Vance, fue el último recurso ante la negativa de Maduro de aceptar las «vías de salida» ofrecidas previamente por la administración estadounidense.
Mientras tanto, en Venezuela la incertidumbre es total. La vicepresidenta Delcy Rodríguez, operando desde Rusia, ha exigido pruebas de vida, mientras que figuras como Diosdado Cabello intentan movilizar a los colectivos motorizados en una Caracas que todavía huele a pólvora. El operativo contra Maduro ha decapitado la estructura política del PSUV, pero la pregunta que queda en el aire es si los mandos militares medios mantendrán su lealtad a un líder que ya está en manos de sus archienemigos o si buscarán una negociación que evite un derramamiento de sangre mayor.
