Cine

Olivia Wilde domina en ‘La invitación’: una película que supera al homólogo español

La versión uruguaya de 'La invitación' se posiciona como uno de los mayores placeres del año en San Sebastián 2026

En el marco de la programación de San Sebasti
En el marco de la programación de San Sebasti

En la noche del viernes, durante la programación de San Sebastián 2026, se destacó 'La invitación', una película dirigida por Olivia Wilde que supera en juguetonería y picanteza a su homólogo español 'Sentimental' (2020) de Cesc Gay. Aunque el original fue bien recibido, la versión uruguaya es considerada uno de los mayores placeres del año.

El personaje de Edward Norton le da una advertencia a Olivia Wilde: debería cambiar las ventanas porque no resisten el calor. Ella responde que su casa siempre está fría. 'Nunca se sabe', concluye él. Al final, la frase adquiere un tono premonitorio, como si anticipara lo que va a ocurrir en el desarrollo del filme, un remake de la película española que tuvo un mal recibimiento en su versión de ciencia ficción 'No te preocupes querida' (2022).

La historia gira en torno a Angela y Joe, una pareja casada desde hace muchos años con una hija en común. Angela invita a sus vecinos de arriba, Pina y Hawk, a cenar en casa. A Joe, la invitación no le gusta, Pero ella lo prepara todo: hasta compra una nueva alfombra. Al inicio, el tono es un toma y daca entre Wilde y Seth Rogen, con una edición rápida, movimientos constantes por el apartamento y diálogos que desbordan energía.

El nerviosismo de los protagonistas se transmite al estilo visual: la forma de la película refleja el malestar emocional. Aunque el ritmo se irá acelerando, el momento clave llega con la llegada de Pina y Hawk. Son encantadores, guapos, carismáticos, divertidos y exóticos. Para Angela y Joe, su aparición es casi mística, un sueño febril que les permite sentirse vivos, excitarse y recordar lo que han perdido en años de silencio.

El estilo visual y el tono de 'La invitación' generan un efecto emocional intenso

El público se convierte en un mirón: la película tiene mucha teatralidad, como una obra adaptada, Pero Wilde domina el espacio. Usa espejos para mostrar conversaciones entre personajes sin que se vean directamente, y ventanas como barreras visuales. Hay abundante voyerismo, y todo esto se alimenta de la historia. La cineasta aprovecha detalles: un jarrón para una escena cómica, una lámpara que ilumina desde abajo la cara de un personaje en su peor momento.

La música también juega un papel clave, marcando emociones y momentos clave. Pero más allá de lo visual y sonoro, 'La invitación' es una película de actores. Wilde se muestra expresiva y divertida al lado de Seth Rogen, mientras Penélope Cruz entrega una actuación majestuosa junto a Edward Norton. Los cuatro perfeccionan el filme, y no puedes dejar de mirarlos.

La directora ha logrado una obra más profunda que la original, con personajes más complejos y momentos cómicos más precisos. Los personajes de Gay están más extremos, mientras que en esta versión hay matices y profundidad. La película es más picante, se atreve a ir más allá y, por eso, es considerada mejor.

En la noche del viernes, Olivia Wilde regresa a las cámaras con una película más pequeña, Pero intensa. 'La invitación' se convierte en uno de los mayores placeres del año. Agradecen que le saliera mal a Wilde. La crítica afirma que la película es una de las mejores de 2026. Al final, Norton tenía razón: era mejor cambiar las ventanas.

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