La dinámica del hielo en la Antártida ha comenzado a asemejarse a la de Groenlandia, con un aumento en la velocidad de derretimiento, el colapso de plataformas de hielo y una creciente pérdida de hielo que se dirige hacia el mar. Este alarmante escenario ha sido documentado en un estudio titulado ‘La groenlandificación de la Antártida’, publicado en la revista Nature Geoscience, en el que tres investigadores del Instituto Danés de Meteorología (DMI) figuran como autores principales.
Históricamente, se ha creído que la Antártida era más estable que el Ártico. Sin embargo, las condiciones han cambiado drásticamente en los últimos años. El hielo marino está desapareciendo, las temperaturas están en aumento y los flujos de hielo se están acelerando. Además, el agua de deshielo está infiltrándose en las grietas de los glaciares, lo que provoca que se desplacen hacia el mar con mayor rapidez. Ruth Mottram, autora principal del estudio y representante del Centro Nacional de Investigación Climática (NCKF) del DMI, advierte que esta situación es devastadora, ya que las masas de hielo del hemisferio sur tienen un potencial significativo para elevar el nivel del mar en regiones más al norte.
Los efectos del deshielo en el nivel del mar
Groenlandia, una vasta montaña de hielo, actúa como un imán para el agua circundante. Cuando el hielo se derrite, el nivel del mar desciende localmente cerca de Groenlandia, mientras que en áreas más distantes se produce un aumento. Por su proximidad, Dinamarca no experimenta un impacto significativo en el nivel del mar debido al deshielo de Groenlandia.
En contraste, la Antártida se encuentra en el extremo opuesto del planeta. El derretimiento de su hielo provoca que el agua se distribuya de manera que genera un aumento aún mayor del nivel del mar en latitudes lejanas. Esto significa que un centímetro de deshielo en la Antártida resulta en un incremento mayor del nivel del mar en Dinamarca que el mismo centímetro en Groenlandia.
Mediciones y tecnologías utilizadas en la investigación
La investigación se basa en una variedad de mediciones científicas. Satélites como GRACE y GRACE-FO son capaces de detectar cambios sutiles en el campo gravitacional y la elevación de la superficie, lo que permite a los científicos cuantificar la cantidad de hielo que se está perdiendo. Además, se utilizan escáneres de radar y láser para rastrear la velocidad de los flujos de hielo, mientras que boyas oceánicas y barcos miden las temperaturas y la salinidad en las corrientes oceánicas que contribuyen al deshielo desde abajo.
Los modelos climáticos combinan datos de la atmósfera y el océano con la dinámica del hielo para proyectar escenarios futuros. Según Mottram, las experiencias obtenidas en Groenlandia se están utilizando como un laboratorio para entender los procesos que también están ocurriendo en la Antártida. Sin embargo, la investigadora lamenta que las lecciones aprendidas en su país son cada vez más relevantes a medida que la situación en la Antártida se vuelve más crítica.
Diferencias entre las regiones polares
Es fundamental reconocer que, aunque las dos regiones polares están experimentando cambios similares, son inherentemente diferentes. El Ártico, o Polo Norte, es un océano cubierto de hielo marino y rodeado de continentes, mientras que la Antártida, o Polo Sur, es un continente cubierto por una densa capa de hielo y rodeado de océano.
Desde la década de 1990, la Antártida ha contribuido aproximadamente siete milímetros al aumento del nivel global del mar, lo que representa alrededor de dos tercios de la contribución de Groenlandia durante el mismo período. Sin embargo, la diferencia radica en que la Antártida alberga una cantidad de hielo considerablemente mayor.
El potencial de aumento del nivel del mar
Si la capa de hielo de Groenlandia se derritiera por completo, se estima que el nivel del mar aumentaría en aproximadamente siete metros. En comparación, el potencial de la Antártida supera los 50 metros. Incluso las áreas más pequeñas de la Antártida Occidental, que actualmente son las más inestables, podrían elevar el nivel del mar varios metros.
Para Dinamarca, que cuenta con costas bajas y ciudades densamente pobladas a orillas del mar, el aumento del nivel del mar representa un desafío que se prolongará durante muchas décadas y siglos. La situación en la Antártida será determinante para la magnitud y velocidad del aumento del nivel del mar en el futuro. La comunidad científica continúa monitoreando de cerca estos cambios, ya que sus implicaciones son de gran relevancia no solo para Dinamarca, sino para el mundo entero.
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