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La mañana de este domingo se transformó en una jornada de luto y profundos interrogantes para el sistema de protección estatal, tras confirmarse el fallecimiento de un niño al amparo del INAU de apenas 10 años de edad. El menor se encontraba internado en la Clínica Boulevard, un centro privado especializado en la atención a la salud mental que trabaja en convenio con el organismo. Según las primeras informaciones, el pequeño llevaba varios años bajo este régimen de internación, y nada hacía prever un desenlace tan abrupto como el que sacudió a la institución en las últimas horas.
Fuentes oficiales del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay indicaron que el menor presentaba «aparentemente un buen estado de salud». No se habían registrado alertas médicas ni cuadros clínicos agudos que sugirieran un riesgo inminente para su vida. Sin embargo, la fragilidad de un niño al amparo del INAU en un entorno de salud mental siempre exige una vigilancia extrema, factor que ahora está bajo la lupa de la Fiscalía y de las autoridades policiales que intervinieron en la escena tras el llamado de emergencia.
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El momento del hallazgo en la Clínica Boulevard
El episodio ocurrió sobre las 7:00 de la mañana, cuando el cuidador de turno procedió a realizar la recorrida habitual para iniciar la jornada. Al intentar despertar al niño para que fuera a desayunar y recibiera su medicación correspondiente, el trabajador notó que el menor no presentaba signos vitales ni reacción alguna a los estímulos. Ante la desesperación del momento, se solicitó de inmediato la presencia de una unidad de emergencia móvil, cuyo equipo médico solo pudo constatar el fallecimiento del escolar en el lugar.
La Jefatura de Policía de Montevideo tomó cartas en el asunto de forma inmediata, preservando la habitación y el entorno donde dormía el Infante amparado por el INAU. El caso ha generado una enorme sensibilidad, no solo por la edad de la víctima, sino por la recurrente discusión sobre la calidad de la atención en los centros tercerizados que atienden a la población más vulnerable del país. La Clínica Boulevard, enfocada en patologías de salud mental, deberá ahora presentar todos los registros médicos y de controles nocturnos realizados al paciente.
Fiscalía investiga la muerte del niño al amparo del INAU
La investigación judicial ya está en marcha y la Fiscalía ha dispuesto una serie de medidas de rigor para echar luz sobre las causas del deceso. Entre las acciones prioritarias se encuentra la realización de una autopsia exhaustiva para determinar si se trató de una muerte natural, un evento súbito o si existió alguna complicación vinculada a la medicación que el Menor bajo protección del INAU recibía como parte de su tratamiento. Asimismo, se ordenó la incautación y análisis de las cámaras de seguridad del centro para reconstruir las últimas horas de vida del menor.
El fallecimiento de un niño al amparo del INAU en estas circunstancias reabre el debate sobre la supervisión que el Estado ejerce sobre sus tutelados. Si bien desde el instituto se insiste en que no había elementos de alarma, la Justicia busca descartar cualquier tipo de negligencia o falla en los protocolos de actuación durante la madrugada. Los peritos forenses serán clave para entender por qué un niño de 10 años, que se encontraba bajo custodia especializada, dejó de respirar sin que nadie pudiera advertirlo a tiempo.
Conmoción y pedidos de informes oficiales
Dentro del sistema político y las organizaciones de derechos humanos, la noticia cayó como un balde de agua fría. Se espera que en las próximas horas se soliciten informes detallados sobre la situación del menor bajo cuidado del INAU y las condiciones de la Clínica Boulevard. La salud mental infantil es una de las áreas más críticas y con mayores carencias de recursos, lo que aumenta la presión sobre los jerarcas del instituto para explicar cómo se dio este desenlace en un centro que, teóricamente, cuenta con personal capacitado para el monitoreo permanente.
Mientras la justicia avanza, el dolor de quienes compartían el día a día con el menor se hace sentir en las inmediaciones del centro. La pérdida de un niño al amparo del INAU es siempre un fracaso colectivo que obliga a revisar las estructuras de cuidado. Por ahora, el silencio oficial impera a la espera de los resultados de la autopsia, mientras la sociedad aguarda respuestas claras sobre una muerte que, hasta el momento, no tiene una explicación lógica.
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