El retorno de CFK: el kirchnerismo activa la Campaña Cristina Libre
La Campaña Cristina Libre mostró sus primeros indicios de reactivación esta semana, tras el alta médica de la exmandataria argentina luego de una intervención por apendicitis aguda. Desde su departamento en el barrio porteño de Constitución, ubicado en San José 1111, Fernández de Kirchner ha vuelto a convertir su residencia en un centro de decisiones estratégicas. Allí, entre sesiones de rehabilitación física y lecturas sobre la «hora de los depredadores», la líder del Instituto Patria recibió a figuras clave para delinear la ofensiva política que comenzará formalmente en febrero.
La iniciativa busca instalar la idea de que el sistema democrático vecino atraviesa una crisis de legitimidad debido a la inhabilitación judicial que pesa sobre la exvicepresidenta. El despliegue de la militancia no es casual: se busca trazar un paralelismo histórico con la proscripción de Juan Domingo Perón, advirtiendo que los comicios de 2027 no serán válidos sin su participación. En este contexto, la movilización de cuadros técnicos y territoriales será el motor que empuje el reclamo por una revisión profunda de las sentencias en la causa Vialidad.
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Internas y tensiones tras la Campaña Cristina Libre
El lanzamiento de esta cruzada política no está exento de ruidos internos dentro del peronismo, especialmente en lo que respecta a la relación con la gobernación bonaerense. En el entorno de la exmandataria no ocultan el malestar por la distancia que ha tomado Axel Kicillof en los últimos meses, un alejamiento que se siente como una falta de respaldo en el momento más crítico. Para los sectores más fieles a la conducción del Instituto Patria, el apoyo al reclamo de inmunidad judicial debe ser el piso mínimo para cualquier dirigente que aspire a liderar el espacio en el futuro cercano.
La frialdad en el vínculo con La Plata ha generado que otros referentes, como Juan Grabois, tomen un rol protagónico en la defensa pública de la líder. El dirigente social fue contundente tras su reciente visita de dos horas al domicilio de la calle San José: cualquier candidato del frente debe comprometerse a firmar el indulto y promover el juicio político a la Corte Suprema. Esta postura radicalizada marca el tono de lo que será la movilización de febrero, donde se exigirá una definición clara a todos los gobernadores y legisladores del arco opositor.
El factor simbólico y la Campaña Cristina Libre
Otro eje central de la narrativa que se viene es la vinculación del escenario judicial con la desaparición física del papa Francisco. Según la visión del kirchnerismo, la muerte del pontífice dejó a la ex presidenta sin un resguardo moral de peso global, facilitando lo que denominan como una persecución sistemática por parte de los magistrados. Este componente simbólico será explotado para sensibilizar a las bases y buscar adhesiones en foros internacionales de izquierda, donde el concepto de «lawfare» sigue teniendo una fuerte resonancia política.
La agenda mediática que intentará imponer el cristinismo también se centrará en la crítica feroz a las políticas económicas de Javier Milei. Se hablará de una «nueva estatalidad» y se pondrá el foco en la deuda externa, temas que buscan conectar con un electorado que empieza a mostrar signos de desgaste ante el ajuste presupuestal. La idea es presentar a la ex mandataria no solo como una víctima judicial, sino como la única alternativa sólida frente al modelo libertario que hoy domina la Casa Rosada con el respaldo de potencias extranjeras.
Perspectivas electorales y el indulto necesario
Con la mira puesta en las elecciones legislativas y la posterior carrera presidencial, la ofensiva de febrero pretende ser el punto de partida de una reorganización total. El reclamo por la anulación de las condenas se transformará en la principal bandera de negociación política dentro del Partido Justicialista. Si bien el camino judicial parece cerrado tras el fallo de la Corte, el kirchnerismo apuesta a que la presión en las calles y la polarización extrema terminen forzando una salida política que devuelva a su jefa al centro de la oferta electoral.
¿Podrá el peronismo unificarse bajo esta consigna de resistencia o asistiremos al inicio de una fragmentación definitiva entre quienes exigen el indulto y quienes buscan una renovación sin ataduras al pasado judicial?
