Muerte de El Mencho: Nahomi Elizabeth, la joven heroína que dio la vida para caer al capo
La noticia dio la vuelta al mundo: la muerte de El Mencho, el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), marcó el fin de una era de terror en México. Pero detrás de los titulares grandilocuentes y los comunicados oficiales, hay historias que queman. Una de ellas es la de Nahomi Elizabeth Martínez, una joven de apenas 22 años que formaba parte de la Guardia Nacional y que dejó su vida en la sierra de Tapalpa. Nahomi no era solo un número en la lista de los 25 uniformados caídos; era una gurisa con sueños, deportista y valiente, que decidió enfrentar al narco más buscado cuando muchos prefieren mirar para el costado.
El operativo que derivó en la conclusión de su existencia fue un infierno desatado el pasado 22 de febrero de 2026. Entre el fuego cruzado y la brutalidad de los sicarios, Nahomi se mantuvo firme. Originaria de Zacatecas, específicamente del municipio de Guadalupe, esta joven militar fue la única mujer en el escuadrón especial que logró la caída de Nemesio Oseguera Cervantes. Su muerte no fue en vano, pero duele como pocas, porque nos recuerda que la libertad y la justicia muchas veces se pagan con la sangre de los mejores.
El legado de Nahomi tras la muerte de El Mencho en Jalisco
La comunidad de Zacatecas está destrozada. Nahomi no solo era respetada en las filas de la Guardia Nacional, sino también en las canchas de básquetbol. El Club Mineras de Zacatecas, donde jugaba, la despidió con un mensaje que te parte el alma, destacando su vocación de servicio y su fortaleza. Es que cuesta entender que una deportista con ese empuje termine siendo una de las víctimas de el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación. Su hermana Nelsy, también jugadora del club, hoy llora a una heroína que cambió la pelota por el uniforme para proteger a su gente.
Incluso la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), donde Nahomi estudió, hizo público su luto. «Cumplió su deber con valentía, honor y amor por su país», rezaba el comunicado. El sacrificio de Nahomi en el marco de el capo narco mexicano ha generado una ola de solidaridad que traspasó fronteras. No es para menos: mientras el secretario de seguridad Omar García Harfuch destacaba el «profesionalismo y lealtad» de las tropas, en las casas de Zacatecas se velaba a una hija, a una hermana y a una amiga que no va a volver.
El minuto de silencio y el costo humano de la justicia
La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) también se hizo eco del dolor. En un gesto poco común, se guardó un minuto de silencio por Nahomi y los otros 24 miembros de las fuerzas de seguridad fallecidos. El presidente de la Corte, Hugo Aguilar Ortiz, fue claro al pedir respeto por quienes participaron en los «últimos acontecimientos». La desaparición física no fue gratis; el costo humano fue altísimo y Nahomi Elizabeth Martínez es hoy el símbolo de ese sacrificio que el Estado mexicano, muchas veces en deuda, hoy intenta reconocer.
25 héroes caídos: Los miembros de la Guardia Nacional que murieron en el cumplimiento del deber.
La única mujer: Nahomi Elizabeth fue la única integrante femenina del grupo de asalto final.
30 delincuentes abatidos: El saldo de una batalla que cambió la historia del narcotráfico.
Reconocimiento institucional: Desde la Sedena hasta la Corte, todos rindieron honores a los militares.
¿Qué sigue después de la muerte de El Mencho y el vacío que deja Nahomi?
La caída del líder del CJNG deja un vacío de poder que seguramente traerá más violencia, pero la noticia también debe servir para reflexionar sobre quiénes son los que realmente ponen el pecho. Nahomi Elizabeth no murió por una medalla; murió porque creía en un país mejor, lejos de las garras de tipos como Oseguera Cervantes. El sistema penal y las fuerzas armadas siguen en el centro de la agenda, pero hoy la prioridad es acompañar a esas familias que, como la de Nahomi, entregaron lo más preciado.
Es irónico y triste que, mientras las autoridades hablan de «operaciones especiales» y «objetivos cumplidos», una familia en Guadalupe tenga que enterrar a una chica de 22 años. La muerte de El Mencho es un golpe al crimen, sí, pero la pérdida de Nahomi es un golpe al corazón de la sociedad. Ella era el ejemplo de lo que significa ser fuerte y valiente, no solo en la cancha, sino en la vida real, donde las balas no son de juguete y los villanos no son de película.
Conclusión editorial
La historia de Nahomi Elizabeth Martínez nos obliga a no olvidar el nombre de los que caen. La muerte de El Mencho será un hito en los libros de historia criminal, pero el nombre de Nahomi debe estar en los libros de honor. A llorar al campito los que defienden a los narcos; acá lo que sobran son héroes de carne y hueso que, como esta joven basquetbolista, dieron todo por un ideal. Que su memoria sirva para que no se pierdan más vidas de pibes con futuro por culpa de la ambición de unos pocos criminales.
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