Ministerio de Justicia Uruguay: la cortina de humo de Orsi para tapar su caída en las encuestas
La política uruguaya no da respiro y, cuando las papas queman, siempre aparece un conejo de la galera para intentar distraer a la tribuna. El presidente Yamandú Orsi anunció con bombos y platillos el envío del proyecto para crear el Ministerio de Justicia Uruguay. Pero no nos engañemos: esto no huele a reforma necesaria, huele a manotazo de ahogado de un gobierno que ve cómo su desaprobación sube como espuma de cerveza mal tirada.
La movida es tan transparente que hasta el más distraído se da cuenta. Con los números de las encuestadoras golpeando la puerta de la Torre Ejecutiva, Orsi saca del freezer una promesa de campaña que nadie pidió y que la oposición ya tildó de «capricho personal. Lo que se busca vender como un avance institucional parece ser, en realidad, el armado de un nuevo feudo burocrático para el prosecretario de Presidencia, Jorge Díaz.
Burocracia y gasto público: el precio de los caprichos
La oposición no tardó ni un segundo en saltarle a la yugular. Javier García fue lapidario: crear un Ministerio de Justicia Uruguay en este contexto es un error profundo que solo sirve para aumentar el gasto público. Mientras el laburante se rompe el lomo para llegar a fin de mes, el gobierno se dedica a inventar ministerios y cargos para los amigos. Es la vieja política de siempre, pero con un envoltorio que pretende ser moderno.
No es solo una cuestión de guita, que ya es bastante decir. Lo que preocupa es el avance sobre la independencia judicial. ¿Para qué queremos una nueva estructura que termine politizando la justicia? Martín Lema también puso el dedo en la llaga: las prioridades de Orsi están totalmente desordenadas. La gente pide obras, seguridad y soluciones reales, no más oficinas llenas de sellos y funcionarios elegidos a dedo.
Jorge Díaz: el nombre detrás de la caja
Si hay algo que genera ruido de motor viejo es la figura de Jorge Díaz operando en las sombras de este proyecto. En los pasillos del Parlamento se dice clarito: este ministerio tiene nombre y apellido. Pablo Mieres fue tajante al recordar que la gestión de Díaz en la Fiscalía dejó una grieta insalvable. Poner un instrumento tan potente en manos de alguien que ya generó divisiones es, por lo menos, un peligro para el equilibrio de poderes.
Esto es una cortina de humo para tapar los números vinculados a la enorme desaprobación del gobierno», lanzó Andrés Ojeda, dejando en claro que la oposición no piensa darle ni un centímetro de ventaja a este proyecto que nace viciado de intereses personales.
Un Parlamento que no le va a hacer la segunda
Orsi tiene un problema matemático: no tiene los votos. En el Senado el Frente Amplio puede hacer su juego, pero en Diputados la historia es otra. Sin el apoyo de la coalición republicana, el Ministerio de Justicia Uruguay va camino a ser un expediente juntando tierra en un cajón. Cabildo Abierto, liderado por Manini Ríos, ya avisó que no van a votar más burocracia al santo botón.
Incluso dentro de la oposición, voces como la de Pedro Bordaberry se plantaron firmes: «A nosotros no nos miren para hacer esta barbaridad. La falta de consenso es total, lo que refuerza la idea de que el anuncio fue puramente mediático, una jugada para que se hable de otra cosa y no de la falta de gestión que se siente en la calle.
¿Justicia o control político?
Al final del día, lo que queda claro es que la creación del Ministerio de Justicia Uruguay bajo este gobierno no da garantías de nada. Es un proyecto que busca centralizar organismos como el INR bajo una órbita política, lo cual es prenderle una vela al diablo. Si realmente quisieran mejorar la justicia, estarían reforzando lo que ya existe y no inventando nuevos kioscos para figuras que ya tuvieron su cuarto de hora.
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