En la noche del miércoles, decenas de Manifestantes se congregaron en Pristina y avanzaron desde el centro hacia la sede de EULEX, la misión civil de la Unión Europea en Kosovo. Allí, lanzaron cócteles molotov contra la estructura, generando fuertes disturbios. A pesar del amplio número de agentes policiales desplegados en el área, los enfrentamientos continuaron y se registraron bloqueos en varias vías que conectan Pristina con el distrito de Kosovo Polje. Al menos una persona fue detenida durante las protestas, según informó el portal Telegrafi.
El veredicto del Tribunal Especial para Kosovo (TEK), que condenó al expresidente Hashim Thaci y a tres otros líderes del Ejército de Liberación de Kosovo (ELK), ha sido fuente de fuerte rechazo. El primer ministro kosovar, Albin Kurti, calificó el fallo como "injusticia inaceptable", destacando que el castigo impuesto a los antiguos líderes del ELK es excesivo y dañino. Afirmó que aunque el Tribunal lo haya dictado en nombre del pueblo, esa fórmula no refleja el sentimiento colectivo.
Rechazo a sentencias del Tribunal Especial para Kosovo
El ministro de Exteriores, Glauk Konjufca, también expresó decepción, señalando que el dictamen ha causado "una profunda decepción en todo Kosovo". Pidió que se realice un escrutinio judicial riguroso y cuidadoso. En un mensaje publicado en redes sociales, recordó que la historia del territorio está marcada por represión, resistencia, guerra, pérdidas y finalmente, la conquista de la libertad.
La presidenta interina, Albulena Haxhiu, reiteró que el respeto a la justicia no significa callar frente a intentos de distorsionar la historia. Definió que sentencias como esta no deben usarse para minimizar la responsabilidad del régimen serbio o para construir una narrativa falsa. Afirmó que la guerra del ELK fue una lucha de Liberación, nacida ante la opresión y los crímenes cometidos por el régimen serbio contra el pueblo kosovar.
El ELK se organizó para resistir a las fuerzas serbias con el objetivo de lograr la independencia de Kosovo. La declaración unilateral de autonomía en 2008, que no ha sido reconocida por todos los países, incluyendo España, fue posible gracias al apoyo de la OTAN. Esta última lanzó una campaña de bombardeos contra Serbia en 1999 sin autorización previa del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.






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