Los rusos no pudieron salvar a Maduro ni al chavismo durante la noche en que el dispositivo aéreo internacional irrumpió en la capital venezolana. En las horas previas al desenlace, el general ruso Oleg Leontievich Makarevich observaba con preocupación la pantalla de su teléfono inteligente. Su principal herramienta para monitorear el espacio aéreo del Caribe era la aplicación de uso civil FlightRadar24, una plataforma de rastreo comercial totalmente inútil para detectar incursiones tácticas de alta complejidad. En ese precario esquema de alertas descansaban las garantías defensivas que el Kremlin había asegurado a las autoridades en Caracas.
El alto mando militar ruso, quien asumió la jefatura de las operaciones en territorio venezolano tras su cuestionado desempeño en el frente ucraniano a finales de 2023, sostenía que mantenía un control absoluto de la situación. Durante los meses previos a los acontecimientos de enero, el oficial afirmó ante los dirigentes locales que disponía de la tecnología necesaria para advertir cualquier movimiento hostil dirigido hacia Fuerte Tiuna o los puntos estratégicos de Miraflores.
La fuerza bajo su mando, la denominada Equator Task Force, integrada por aproximadamente 120 efectivos rusos, tenía como función capacitar al ejército local en tácticas de infantería, reconocimiento y manejo de drones. Sin embargo, las promesas de Moscú sobre un dominio aéreo total y una capacidad de escuchas avanzadas colapsaron de forma definitiva durante la madrugada del 3 de enero de 2026.
Los rusos no pudieron salvar a Maduro ni al chavismo tras el fallo en Manzanares
El centro de observación establecido por la unidad rusa en la localidad de Manzanares, al sur de la capital, no logró anticipar el inicio de la operación «Resolución Absoluta». El despliegue de más de 150 aeronaves y los bombardeos concentrados sobre el complejo militar de Fuerte Tiuna tomaron por sorpresa a los asesores extranjeros y a las fuerzas locales.
La incursión concluyó con la captura y traslado a Estados Unidos del antiguo mandatario venezolano y de su esposa, Cilia Flores, un hecho que expuso las limitaciones del escudo defensivo ofrecido por Moscú. Integrantes de las fuerzas locales manifestaron su malestar por la ineficacia de los equipos de monitoreo que debían anticipar cualquier amenaza aérea en la zona.
La situación desató tensión interna en los círculos diplomáticos. El embajador ruso en Caracas, Sergey Mélik-Bagdasárov, ha señalado en conversaciones privadas al general Makarevich por el fracaso de la cobertura en torno al perímetro del Fuerte Tiuna, un episodio que deterioró la credibilidad del respaldo técnico que el Kremlin ofrece en la región.
La cúpula de La Habana cuestiona las garantías de Moscú
Las consecuencias del fallo operativo en Caracas impactaron directamente en la dirigencia de Cuba. El operativo no solo derivó en la caída del régimen venezolano, sino que causó la muerte de 33 militares cubanos asignados a los anillos de seguridad del complejo militar.
Desde comienzos de año, las autoridades de la isla analizan la efectividad real de los acuerdos de protección con Rusia. La incapacidad para detectar la operación defensiva en Caracas ha sembrado dudas entre los mandos de La Habana sobre el nivel de resguardo que realmente pueden ofrecer las fuerzas del Kremlin en caso de una contingencia en el Caribe.
Coordinación militar y el futuro de las alianzas en la región
El desenlace del operativo en Caracas ha dejado al descubierto las vulnerabilidades de la presencia militar rusa en América Latina. A pesar de que Moscú insiste en ofrecer garantías de seguridad a la isla de Cuba, los recientes acontecimientos en Venezuela han acelerado el debate sobre la sostenibilidad de estas alianzas defensivas a largo plazo.
Analistas internacionales señalan que la dependencia de tecnologías civiles para labores de inteligencia militar evidencia un desgaste en los recursos operativos desplegados por la administración de Vladimir Putin en el continente. La dirigencia cubana evalúa ahora con cautela el escenario regional, consciente de que las promesas de resguardo externo han quedado desmentidas tras comprobarse que los rusos no pudieron salvar a Maduro ni al chavismo.






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