La disponibilidad de alimentos en los mercados venezolanos no garantiza que las familias puedan adquirirlos. El aumento de los precios, la pérdida del poder adquisitivo y las dificultades para cubrir las necesidades básicas continúan condicionando la alimentación de miles de hogares en Venezuela.
Según un estudio de la firma Consultores 21, el 56 % de los hogares venezolanos enfrenta algún grado de inseguridad alimentaria, una situación que afecta tanto a los sectores populares como a familias de ingresos medios.
Aunque el indicador representa una disminución de 11 puntos porcentuales respecto a mayo de 2025, cuando alcanzó el 67 %, las dificultades para mantener una alimentación adecuada persisten. La investigación señala que el problema afecta al 60 % de los hogares de menores recursos y al 47 % de los sectores medios y medios populares.
Desafíos diarios en la adquisición de alimentos
En un recorrido por un mercado popular de Caracas, consumidores consultados por Martí Noticias describieron las dificultades que enfrentan diariamente para adquirir alimentos.
“Cuando vas comprando, no te alcanza la plata para nada. Todo está caro. Entonces uno tiene que comprar, tú sabes, lo esencial. No puede hacer un mercado como antes”, expresó Omar Silva. Carlos Mejía, otro de los consumidores entrevistados, señaló que la constante variación de los precios impide planificar las compras familiares.
“Todo varía y no hay algo así seguro, algo estable no lo hay, con tanta inflación y tantas cosas que hay”, manifestó. Para Gustavo González, las posibilidades de mantener una alimentación adecuada dependen de la situación económica de cada familia. “Unos tienen trabajo bien, otros no. Entonces, unos pueden comer bien, otros pueden comer mal”, sostuvo.
La situación también afecta las decisiones de compra de quienes intentan mantener una dieta equilibrada. Gladys Rodríguez aseguró que los elevados precios la obligan a limitar sus gastos a los productos que considera indispensables. “Yo no me salgo de mi cesta básica. Ya lo demás que se sale de la cesta básica es un lujo”, explicó.
Rodríguez añadió que alimentos como el pollo y la carne representan un gasto difícil de cubrir para quienes dependen de salarios básicos. Por su parte, el comerciante Ricardo García advirtió que los bajos ingresos de los consumidores limitan sus posibilidades de adquirir alimentos y que las ayudas económicas oficiales no llegan a toda la población. “La gente no gana para eso, pues. Y los bonos no se los dan a todo el mundo”, afirmó.
La propuesta de Rodríguez
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció el lunes ante el Foro Mundial de la Alimentación de la FAO el denominado «Plan Venezuela Alimenta» y una nueva ley de economía local.
«Nuestra aspiración es clara, que Venezuela vuelva a alcanzar niveles compatibles con el hambre cero antes del año 2030», aseguró en su discurso en la sede central de la FAO en Roma.
Rodríguez dijo que «una profunda confrontación política interna» fue la que «provocó una fuerte contracción de nuestra economía».
«Pero hemos comenzado a revertir esa realidad. El diálogo nacional con factores opositores, así como el diálogo diplomático con Estados Unidos de América, ha sumado a la estabilidad política necesaria para producir y crecer», aseveró.
Fundación Bengoa advierte sobre consecuencias nutricionales
La Fundación Bengoa para la Alimentación y Nutrición ha advertido que la inseguridad alimentaria no se limita a la disponibilidad de productos en los establecimientos comerciales, sino que también está relacionada con la capacidad económica de las familias para adquirir alimentos suficientes y de calidad.
Marienella Herrera Cuenca, directora de la organización, señaló que muchos venezolanos deben recurrir a varios empleos para cubrir sus necesidades alimentarias, sacrificando otros gastos esenciales.
“Vemos a gente teniendo dos, tres trabajos, haciendo maromas. A veces la gente logra más o menos alimentarse, pero es a expensas de sacrificar otras áreas de su vida”, explicó.
La Fundación Bengoa ha señalado que las dificultades para acceder a una alimentación adecuada pueden tener consecuencias prolongadas en la salud, especialmente entre niños y otros grupos vulnerables.
“Puede estar comprometida su psicomotricidad. Podemos estar hablando de una alteración de la talla, de la estatura a futuro”, advirtió Herrera Cuenca. La especialista también cuestionó la capacidad adquisitiva de las familias frente al incremento de los precios.
Antecedentes de denuncias sobre los programas CLAP
Los programas oficiales de distribución de alimentos en Venezuela también han sido objeto de cuestionamientos por parte de organismos internacionales de derechos humanos.
En 2018, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos documentó denuncias de personas que aseguraron haber sido excluidas de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) por motivos políticos.
El organismo recogió testimonios de beneficiarios que afirmaron haber recibido amenazas de perder el acceso a las cajas de alimentos si no respaldaban electoralmente al oficialismo. Human Rights Watch también denunció prácticas discriminatorias y mecanismos de presión política relacionados con la distribución de alimentos subsidiados y el carnet de la patria.
Herrera Cuenca recordó que la implementación de los programas alimentarios durante las últimas décadas estuvo acompañada de mecanismos de control estatal. “Cuando surgen todos los programas de alimentos que surgieron en las últimas décadas, había una especie de control, incluso de militarización de los programas de subsidio de alimentos”, señaló.
Estas denuncias forman parte de los antecedentes que organizaciones de derechos humanos han documentado sobre la utilización política de programas de asistencia alimentaria en Venezuela.
EEUU y la recuperación económica venezolana
Estados Unidos mantiene su atención sobre la evolución política y económica de Venezuela, mientras desarrolla acuerdos energéticos con Caracas destinados a impulsar la recuperación de la industria petrolera y atraer inversiones.
Las conversaciones entre Washington y las autoridades venezolanas incluyen iniciativas relacionadas con la producción petrolera y las condiciones para una mayor actividad económica.
Entretanto, organizaciones de la sociedad civil han reclamado mayor transparencia en las estadísticas nutricionales, asistencia alimentaria sin condicionamientos políticos y medidas que permitan recuperar la producción agroalimentaria.
Para los especialistas, superar la inseguridad alimentaria no consiste únicamente en garantizar que los productos lleguen a los mercados, sino en asegurar que los venezolanos dispongan de ingresos suficientes para adquirirlos y mantener una dieta saludable.






Dejá tu comentario
Comentá con tu nombre y Gmail. Tu correo es privado y nunca se publica.