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El juicio contra Nicolás Maduro ha capturado la atención del mundo entero tras la difusión del primer mensaje del líder chavista desde su celda en Nueva York. A través de un video publicado este sábado en redes sociales, su hijo, Nicolás Maduro Guerra, intentó transmitir una imagen de fortaleza y resistencia. Según el dirigente venezolano, los abogados de la familia confirmaron que el exmandatario se encuentra «bien» y con ánimo de pelea, enviando un mensaje directo a sus seguidores: «No estén tristes, nosotros estamos bien, somos unos luchadores», replicó su descendiente en un intento por calmar las aguas tras el traumático arresto.
La comparecencia marca el inicio del juicio contra Nicolás Maduro por graves cargos de narcoterrorismo, luego de ser capturado en Caracas mediante la «Operación Resolución Absoluta». En este contexto, trascendió que la diplomacia del Vaticano, encabezada por el cardenal Pietro Parolin, intentó mediar hasta el último minuto para evitar el desenlace militar. Según una investigación de The Washington Post, existieron gestiones secretas con Estados Unidos para facilitar un asilo en Rusia, buscando una salida política que finalmente fue descartada por la administración de Donald Trump en favor del operativo de extracción.
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La declaración de inocencia en un tribunal blindado
Durante su primera aparición ante el juez federal Alvin Hellerstein, de 92 años, la defensa en el proceso judicial contra Nicolás Maduro adoptó una postura desafiante. El acusado no solo se declaró «no culpable» de los cuatro cargos que se le imputan, sino que denunció su situación jurídica con una frase que retumbó en la sala: «Soy el presidente de Venezuela y me considero prisionero de guerra». Con estas palabras, Maduro intentó deslegitimar el proceso judicial, alegando que su captura en su residencia de Caracas fue un acto de fuerza desproporcionada que viola el derecho internacional.

Nicolás Maduro se declaró «no culpable» en su primera audiencia en Nueva York.
El pliego acusatorio que sostiene la causa contra Nicolás Maduro es extenso y detalla una presunta estructura criminal dedicada a la exportación de cocaína a gran escala hacia los Estados Unidos. La justicia norteamericana sostiene que el líder del chavismo coordinó el llamado «Cartel de los Soles», manteniendo vínculos operativos con grupos como las FARC de Colombia, bandas como el Tren de Aragua y carteles mexicanos de la talla de Sinaloa y Los Zetas. La fiscalía asegura poseer pruebas sobre la posesión de armas de guerra, incluyendo ametralladoras y artefactos explosivos utilizados para proteger estas rutas de tráfico.
El rol del Vaticano y la opción del exilio ruso
Uno de los datos más reveladores que rodea al juicio contra Nicolás Maduro es la reunión secreta del 24 de diciembre entre el secretario de Estado de la Santa Sede y el embajador Brian Burch. La Santa Sede, conocedora de la volatilidad política en la región, intentó frenar el avance militar proponiendo una salida negociada que habría cambiado radicalmente el panorama geopolítico actual. Sin embargo, el fracaso de estas negociaciones dejó a Maduro sin la red de seguridad que Moscú podría haberle brindado, forzando su traslado inmediato a una prisión federal en Brooklyn.
[Image showing the diplomatic flags of the Vatican, USA, and Venezuela together]
La estrategia de la defensa en el juicio contra Nicolás Maduro buscará ahora rebatir las acusaciones de conspiración para importar cocaína, alegando que se trata de una persecución política instrumentada por Washington. Mientras tanto, el acusado permanecerá detenido en condiciones de máxima seguridad a la espera de la próxima cita judicial, fijada para el 17 de marzo. Para ese entonces, se espera que la fiscalía despliegue los testimonios de antiguos colaboradores del régimen que habrían aceptado cooperar con la justicia estadounidense para reducir sus propias penas.
Impacto regional y el futuro del chavismo
Mientras el juicio contra Nicolás Maduro avanza en los tribunales federales, en Venezuela y el resto de América Latina la expectativa es total. El mensaje difundido por su hijo busca mantener viva la llama de la militancia, describiendo a su padre como un hombre al que «no pudieron vencer por ninguna vía» y que solo cedió ante una fuerza militar extranjera. Esta narrativa del «mártir prisionero» será la piedra angular de la defensa política del chavismo en el exterior, mientras el proceso legal técnico se centra en los vínculos con el narcotráfico internacional.
El resultado de este proceso determinará no solo el destino personal de quien gobernó Venezuela durante más de una década, sino también la validez de la justicia extraterritorial estadounidense en casos de jefes de Estado acusados de crímenes transnacionales. El mundo observa cómo un juez de casi un siglo de vida tiene en sus manos la resolución de una de las acusaciones más complejas y polémicas de la historia reciente de la diplomacia continental. La tensión acumulada en Brooklyn es solo el reflejo de una región que aún no termina de asimilar el cambio de paradigma que significa ver a Maduro tras las rejas neoyorquinas.
¿Podrá la defensa técnica de Nicolás Maduro demostrar su inocencia frente a las pruebas de la DEA, o estamos ante el cierre definitivo de un ciclo político que marcó a fuego el siglo veintiuno en Sudamérica?
