América Latina

Joven despertó dentro de su ataúd en pleno velorio tras ser dada por muerta

Una joven en Guatemala despertó dentro de su ataúd en pleno velorio. Su padre pensó que había muerto tras un desmayo y no fue al hospital.

Captura de pantalla del video donde Yuleidy Ixcotoyac se incorpora del ataúd durante su velorio.
La adolescente fue asistida por sus familiares al levantarse del cajón en el patio de su casa.

Un hecho de ribetes tan insólitos como estremecedores causó conmoción internacional en las últimas horas. Yuleidy Ixcotoyac, una adolescente residente en la región de Quiché, Guatemala, despertó repentinamente en el interior de su propio ataúd mientras sus familiares, amigos y vecinos de la comunidad religiosa celebraban su velatorio en el patio de la vivienda familiar.

El episodio, que se volvió viral a partir de la difusión de videos captados por los propios asistentes, reabre el debate sobre la falta de asistencia médica profesional en zonas rurales y el riesgo extremo de dictaminar el fallecimiento de una persona sin peritaje sanitario alguno.

Un desmayo rumbo al hospital y una decisión apresurada

Según relató su padre, Abraham Ixcotoyac, al canal local Tv Sac, la joven comenzó a manifestar un fuerte malestar físico durante la madrugada, aquejada por una intensa opresión en el pecho. Ante el agravamiento del cuadro, el hombre decidió subirla al automóvil familiar para trasladarla de urgencia al hospital del municipio de San Pedro.

Sin embargo, pocos minutos antes de arribar al centro asistencial, la adolescente sufrió una pérdida de conocimiento profunda. Al intentar reanimarla en la cabina del vehículo, el padre no percibió signos vitales ni pulso perceptibles. Presa del shock y asumiendo lo peor, el hombre desvió su camino: omitió la parada médica, se dirigió directamente a una funeraria de la zona para adquirir un féretro y regresó a su casa para iniciar los preparativos del entierro.

La milagrosa reacción en el patio de la casa

Con la joven acondicionada en el ataúd en el patio de la residencia y en presencia de decenas de personas que elevaban oraciones por su alma, ocurrió lo impensado. Yuleidy comenzó a recuperar la movilidad y a realizar leves gestos que llamaron la atención de los presentes.

«Ella decía que estaba viva, se estaba moviendo, se estaba despertando», detalló la madre de la menor al describir la desesperante pero esperanzadora escena.

En las filmaciones difundidas en redes sociales se observa el preciso momento en que la joven logra incorporarse del cajón mientras una de las personas presentes le ofrece un vaso con agua para estabilizarla y su padre se abalanza a abrazarla entre sollozos. Tanto la familia como la propia adolescente atribuyeron lo sucedido a un «milagro divino».

Falta de constatación médica y riesgos de catalepsia en la región

El angustiante caso de Quiché vuelve a exponer una problemática latente en diversas comunidades rurales e interiores de América Latina, donde la lejanía de los centros médicos de alta complejidad y la falta de protocolos estrictos conducen a diagnósticos empíricos erróneos por parte de particulares.

Fenómenos de origen neurológico o cardíaco, como los síncopes profundos o estados catalépticos —donde las constantes vitales disminuyen a niveles casi imperceptibles para el tacto humano—, pueden simular la muerte clínica. Especialistas en emergencias médicas remarcan de forma categórica que únicamente el personal de salud está facultado para certificar un deceso mediante trazados electrocardiográficos y constatación de reflejos pupilares, instando a la población a nunca interrumpir un traslado hospitalario frente a un desmayo.

La voz de la protagonista tras la experiencia límite

Tras recuperarse del shock y recibir las atenciones pertinentes, la propia Yuleidy agradeció las innumerables muestras de afecto y las cadenas de oración organizadas en su municipio, compartiendo su vivencia en primera persona:

«Me empezó a doler el corazón demasiado, lo sentía pesado, y ahí me fui, como que me desmayé», relató la adolescente sobre las horas previas a quedar inconsciente, ratificando que nunca llegó a ser ingresada en la guardia hospitalaria.

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