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El ocaso de un legislador marcado por la agresión
La detención de Javier Radiccioni por violencia de género representa un punto de inflexión para un dirigente que, hasta hace poco, ocupaba una banca en la Cámara de Representantes por el departamento de Canelones. El episodio, ocurrido en la noche del pasado martes, no solo involucra una agresión física directa, sino que expone la crudeza de la violencia doméstica en los estratos más altos de la representación pública uruguaya. La denunciante, nada menos que su pareja y fiscal Eliana Travers, relató una escena de violencia que culminó con lesiones visibles en su rostro.
Según los informes recabados por las autoridades policiales de Canelones, la discusión entre el exlegislador nacionalista y la magistrada se habría originado por cuestiones vinculadas al hijo de ambos, un lactante de apenas nueve meses. En medio del altercado, Radiccioni habría perdido los estribos, arrojándole un vaso de vidrio a la mujer, lo que le provocó una herida cortante en el labio. La gravedad del hecho motivó la intervención inmediata de la Justicia, derivando en que hoy se hable de Javier Radiccioni en todos los despachos judiciales.
El impacto en la estructura del Partido Nacional
Este caso del exdiputado no es solo un tema de índole privada; golpea de lleno la línea de flotación del Partido Nacional, que ha intentado en los últimos años reforzar su agenda de género. Radiccioni, una figura de peso en la militancia canaria, se encuentra ahora bajo custodia, esperando las pericias psicológicas y la declaración formal ante la fiscalía correspondiente. No es la primera vez que la política se ve manchada por denuncias de esta naturaleza, pero la jerarquía de la víctima —una fiscal en ejercicio— otorga al caso una sensibilidad jurídica adicional.
La detención fue confirmada por fuentes del Ministerio del Interior a Uruguay Al Dia. Al momento de la captura, el exlegislador no ofreció resistencia, pero el hecho ya estaba consumado. La sociedad uruguaya asiste, una vez más, al triste espectáculo de un hombre con poder que utiliza la fuerza física para dirimir conflictos domésticos, una conducta que empaña cualquier trayectoria parlamentaria previa.
Un proceso judicial bajo la mirada pública
El abordaje del caso contra el exlegislador será seguido con lupa por las organizaciones de defensa de los derechos de la mujer. Al ser la víctima una integrante del Ministerio Público, se ha buscado garantizar la máxima imparcialidad en la investigación, evitando cualquier tipo de corporativismo o presión política que pudiera beneficiar al imputado. Las lesiones en el labio de Travers han sido debidamente constatadas por médicos forenses, lo que constituye una prueba material difícil de rebatir para la defensa del nacionalista.
Dentro de las próximas horas, se espera que el juzgado especializado de Familia y Género dicte medidas cautelares que podrían incluir la prohibición de acercamiento y comunicación, además de una posible tobillera electrónica si se considera que el riesgo de reincidencia es elevado. La situación de violencia de género se complica dado el contexto de vulnerabilidad en el que se encontraba la víctima al momento del ataque, agravado por la presencia del hijo menor de edad en la vivienda donde se desarrollaron los hechos.
El fin de una carrera política por la puerta de atrás
Resulta penoso que la figura de un exdiputado quede grabada en la memoria colectiva no por sus proyectos de ley, sino por una denuncia de agresión física. El caso de Javier Radiccioni por violencia de género es un recordatorio de que la violencia machista no distingue niveles de instrucción, cargos jerárquicos ni filiaciones partidarias. El desprecio por la integridad física de quien es su pareja y madre de su hijo es una mancha que difícilmente logre limpiar en el corto plazo, independientemente del desenlace legal del proceso.
Mientras Canelones y el país entero aguardan el dictamen de la Justicia, queda abierta la discusión sobre el control ético de los partidos políticos sobre sus integrantes. El descrédito que este episodio genera sobre la actividad parlamentaria es innegable. Ahora, la pelota está en la cancha de los magistrados, quienes deberán actuar con la severidad que el caso requiere para demostrar que nadie, por más fueros pasados que haya tenido, está por encima de la ley cuando se trata de violentar a una mujer.
¿Será este el fin definitivo de la influencia de Javier Radiccioni en el armado político de Canelones tras este gravísimo incidente?
