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La política exterior argentina ha dado un giro de 180 grados que resuena con fuerza en toda la cuenca del Plata. El vínculo entre Javier Milei y Venezuela alcanzó su punto de máxima ebullición este sábado, luego de que la Casa Rosada se desmarcara de la mayoría de sus vecinos para brindar un apoyo «efusivo» al operativo militar de extracción ejecutado por Estados Unidos. Mientras en Uruguay el gobierno de Yamandú Orsi expresaba su «seria preocupación», Milei utilizaba sus redes y canales oficiales para celebrar lo que considera el inicio de la liberación definitiva del pueblo venezolano.
Para el mandatario argentino, la situación de Javier Milei y Venezuela no es solo una cuestión diplomática, sino una cruzada ideológica personal. Diez horas antes de que el primer misil impactara en Fuerte Tiuna, la cancillería de su país ya advertía a los ciudadanos no viajar a Caracas, en lo que muchos analistas consideran una coordinación quirúrgica con Washington. Milei no solo apoya el fin del régimen de Maduro, sino que presiona para que la transición sea inmediata y coloque en el poder a Edmundo González Urrutia, el candidato que, según los datos de la oposición, arrasó en las urnas el año pasado.
Tabla de contenidos
La estrategia regional de Javier Milei y Venezuela
El objetivo de fondo que persigue la postura del presidente argentino frente a Venezuela es la consolidación de un nuevo bloque de derecha regional que contraste con el «socialismo del siglo XXI. En las últimas horas, el presidente argentino ha mantenido contactos frecuentes con Santiago Peña de Paraguay y Rodrigo Paz de Bolivia, buscando sellar una alianza de mandatarios que ven en el operativo de Trump una oportunidad de oro. Milei siente que el liderazgo de la región está en disputa y no duda en calificar de «cómplices del terrorismo» a figuras como Lula da Silva o Gustavo Petro por sus condenas al ataque estadounidense.
Esta fractura expone la tensión latente entre Javier Milei y Venezuela, y cómo esta afecta al Mercosur. Mientras Uruguay intenta mantener una posición de equilibrio y respeto al derecho internacional, Argentina se ofrece como la punta de lanza para cualquier requerimiento que llegue desde la Casa Blanca. Yo estoy dispuesto a dar la batalla por la libertad en todo el mundo», afirmó Milei a la cadena CNN, dejando la puerta abierta incluso a un apoyo logístico o militar si Donald Trump lo solicitara formalmente en los próximos días.
El factor humanitario y el gendarme Nahuel Gallo
Un punto de dolor que marca la agenda de Javier Milei y Venezuela es la suerte del gendarme Nahuel Gallo, detenido ilegalmente por el chavismo en diciembre de 2024. Para el gobierno argentino, el cambio de régimen es la única vía real para rescatar a su compatriota de las garras de la dictadura. El canciller Pablo Quirno ha sido enfático al señalar que las posibilidades de liberación son ahora «crecientes», y que la caída de Maduro quita el principal obstáculo para traer a Gallo de regreso a Buenos Aires, un tema que Milei sigue con especial atención.
La postura de la relación de Javier Milei con Venezuela también ha servido para disparar munición gruesa contra el gobierno español de Pedro Sánchez. El libertario acusó al socialismo europeo de tener «conexiones profundas» con el narcoterrorismo venezolano, elevando el tono de una disputa que ya era personal. Para la Casa Rosada, no hay lugar para la tibieza: o se está con la «libertad» que representa Trump o se está con la «tiranía» de Maduro, una dicotomía que Milei explota para posicionarse como el referente ineludible de la nueva derecha continental.
Buenos Aires como epicentro del nuevo orden
Lo que se viene en el corto plazo para Javier Milei y Venezuela es la formalización de este bloque «antiprogresista». Se rumorea que la primera reunión de mandatarios afines se realizará en Buenos Aires, con la presencia de líderes de más de diez países. El operativo en Caracas ha funcionado como el catalizador de una organización que Milei venía gestando en las sombras y que ahora, con la «amenaza roja» debilitada por los bombardeos, pretende pasar a la ofensiva en todos los foros internacionales.
Sin embargo, en los pasillos de la Casa Rosada todavía hay espacio para la cautela técnica. Aunque la euforia es evidente, los asesores de Javier Milei y Venezuela saben que la transición puede ser caótica y que las próximas declaraciones de Maduro desde Nueva York podrían salpicar a varios actores de la región. El éxito del plan de Milei dependerá de qué tan rápido logre Edmundo González tomar el control de las Fuerzas Armadas venezolanas y de si la «segunda ola» de ataques que prometió Trump termina por disuadir a los leales que aún resisten en el interior de Venezuela.
