Cuando el fantasma de un conflicto total en Medio Oriente parecía haber secado las fuentes de energía, el mercado dio un giro de 180 grados. Este miércoles, el crudo sufrió un golpe directo que lo llevó a tocar sus niveles más bajos desde que estallaron las hostilidades. El Brent cerró en USD 73,74 y el WTI apenas logró mantenerse sobre los USD 70, ambos marcando un piso que muchos pensaban que no volverían a ver mientras los tambores de guerra sonaran en el Golfo.
La explicación es tan simple como vital: el estrecho de Ormuz, esa arteria por la que late el suministro energético global, empezó a desatascarse. Tras semanas de incertidumbre y tensiones bélicas, los buques petroleros han vuelto a surcar sus aguas bajo escolta.
El alivio en las rutas marítimas
El cambio de escenario fue notable. Según información suministrada por la agencia Reuters, alrededor de 20 millones de barriles lograron salir del estrecho en las últimas 24 horas. Es un alivio, sí, pero no una vuelta a la normalidad absoluta. Los datos de la plataforma de monitoreo Kpler cuentan una historia distinta: aunque el tránsito se reactivó, los 31 buques diarios que están cruzando apenas llegan a ser una fracción de los 120 que pasaban antes de que la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán lo bloqueara todo.
El miedo a las minas marinas, sembradas por Irán como un último recurso de presión, sigue estando ahí. La Organización Marítima Internacional (OMI) no ha bajado la guardia y mantiene instrucciones precisas para los casi 11.000 marineros que, durante semanas, quedaron atrapados en un limbo, esperando instrucciones en alta mar mientras el combustible y los alimentos escaseaban.
Trump presiona, las petroleras se defienden
Con el precio del barril desplomándose, la pregunta que todos se hacen en la calle es: «¿Y cuándo baja el precio en la estación de servicio?». El presidente Donald Trump no esperó para lanzar sus dardos. Visiblemente molesto porque el abaratamiento del crudo no llega todavía a los bolsillos de los ciudadanos, ordenó al Departamento de Justicia poner la lupa sobre las grandes empresas petroleras.
Es la vieja historia de siempre: el precio del petróleo baja en los mercados de futuros casi al instante, pero el costo del litro de gasolina parece tener una inercia propia que siempre va más lento hacia abajo. Para los analistas, esto no es más que una cuestión de tiempos operativos, pero en un año de elecciones de medio mandato, la paciencia del votante norteamericano es un bien escaso.
Un camino de incertidumbre diplomática
La reapertura del estrecho es producto de un acuerdo provisional entre Washington y Teherán. Es un respiro, pero también una tregua frágil. Mientras Irán se prepara para volver a exportar crudo tras el alivio de algunas sanciones, el mercado observa con cautela. Cualquier paso en falso —un nuevo peaje impuesto por Irán o una escaramuza militar— podría volver a encender la mecha de los precios en cuestión de horas.
Por ahora, los inversores celebran la reapertura, aunque nadie se atreve a descartar una nueva subida. La guerra dejó cicatrices en la logística marítima que no se curarán con un solo acuerdo. Lo cierto es que, por hoy, la caída del petróleo es un respiro para la economía global, que ya no puede permitirse vivir con el miedo de que el grifo de Medio Oriente se cierre de golpe.
Suscribite a Uruguay Al Día
Recibí las noticias más importantes directamente en tu correo. Información clara, independiente y actualizada todos los días.
Seguinos en WhatsApp
Unite a nuestro canal oficial y recibí alertas, noticias y contenido exclusivo de Uruguay Al Día.
🔔 Unirme al canal de WhatsApp