La violencia machista volvió a golpear con su cara más trágica y extrema en el interior del país. En las últimas horas, el departamento canario se transformó en el escenario de un sangriento episodio que dejó como saldo tres personas fallecidas. Las autoridades ministeriales confirmaron la configuración de un nuevo femicidio en Canelones, perpetrado por un funcionario policial en actividad que atacó a balazos a su expareja y al novio de esta, utilizando su propia arma de reglamento antes de suicidarse en el lugar de los hechos.
El violento ataque ocurrió en una zona residencial del departamento, rompiendo la calma habitual de la vecindad. De acuerdo con los primeros datos recabados por las unidades de emergencia y el personal de la Jefatura de Policía de Canelones, el agresor llegó de forma imprevista a la vivienda donde se encontraban las víctimas y, tras mantener una breve pero acalorada discusión, abrió fuego de manera despiadada contra ambos jóvenes, provocándoles heridas mortales de forma casi instantánea.
Un operativo de urgencia ante un escenario dantesco
Los llamados desesperados de los vecinos al servicio de emergencias 911 alertaron a los móviles policiales de la zona, que arribaron a la propiedad a los pocos minutos de escucharse las detonaciones. Al ingresar a la finca, los uniformados se toparon con una escena dantesca: los cuerpos de la mujer y de su actual pareja yacían sin vida en el interior de las habitaciones, mientras que el cuerpo del atacante fue localizado en el patio trasero de la vivienda con un disparo autoinfligido y su pistola oficial a pocos centímetros de su mano.
El despliegue en el lugar del femicidio en Canelones incluyó la presencia de la Fiscal de Turno, peritos de la Policía Científica y las máximas jerarquías de la seguridad departamental, quienes coordinaron el relevamiento de las evidencias balísticas y los testimonios de los familiares cercanos. Las primeras indagatorias indican que el efectivo policial no asimilaba la ruptura de la relación sentimental y venía manifestando conductas de hostigamiento hacia la joven, un patrón de conducta que lamentablemente terminó desencadenando la masacre.
El debate por las armas de reglamento y la salud mental
Este trágico femicidio en Canelones reabre de forma inmediata una discusión de enorme sensibilidad en el seno de la sociedad uruguaya y del Ministerio del Interior: los controles de salud mental y el retiro preventivo de las armas de fuego a los funcionarios que enfrentan situaciones de quiebre emocional o denuncias por violencia doméstica. Diversos colectivos feministas y sindicatos policiales vienen insistiendo en la necesidad de ajustar los protocolos de evaluación psicológica para evitar que las herramientas otorgadas por el Estado para proteger a la ciudadanía terminen siendo utilizadas para cometer asesinatos íntimos.
A medida que avanzan las horas y el dolor se apodera de los allegados a las víctimas, la comunidad canaria se organiza para realizar vigilias y marchas en reclamo de justicia y mayor eficacia en los mecanismos de protección para las mujeres en situación de vulnerabilidad. El dictamen final de la Fiscalía terminará de cerrar los detalles técnicos de un expediente que ya quedó sellado por la tragedia, sumando una nueva y dolorosa página al largo registro de vidas perdidas por la violencia de género en el país.