En la noche del miércoles, Irán ejecutó a dos hombres acusados de haber matado a cuatro agentes de seguridad durante las protestas antigubernamentales que se produjeron entre finales de diciembre de 2025 y febrero de 2026. Los ajusticiados son Ali Hemati y Mayid Nikandish, declarados culpables por los hechos ocurridos en la ciudad de Mashhad, ubicada en el noreste del país. Las ejecuciones se realizaron por ahorcamiento tras finalizar los procesos legales, luego de que el Tribunal Supremo ratificara las sentencias de muerte contra ambos.
Las autoridades iraníes han registrado más de 3.100 fallecidos en las manifestaciones, incluyendo 600 personas etiquetadas como 'terroristas' y más de 2.400 civiles y agentes de seguridad. Además, han afirmado que fuerzas externas provocaron la violencia para justificar una posible intervención de Estados Unidos.
Autoridades iraníes ratifican sentencias de muerte tras procesos penales en Mashhad
El presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó en múltiples ocasiones con lanzar una ofensiva contra Irán por la represión de las protestas. Aunque inició un nuevo proceso de negociaciones con Teherán para alcanzar un acuerdo nuclear, finalmente puso en marcha una ofensiva conjunta con Israel.
Trump reconoció el 5 de abril que su gobierno había enviado armas a manifestantes con el objetivo de fomentar un levantamiento contra las autoridades. Esta declaración fue interpretada por Teherán como un respaldo a la versión oficial sobre la participación de personas armadas en las movilizaciones.
Una comisión de investigación de Naciones Unidas, en su informe del 17 de septiembre, afirmó que el gobierno iraní reprimió las protestas de forma que puede considerarse un 'ataque sistemático y generalizado' contra la población civil, lo que podría clasificarse como crímenes contra la humanidad.'






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