El impacto de la guerra en Oriente Próximo y la resistencia del mercado español
El informe reciente de Degiro, bróker ‘online’ con una base significativa de clientes en España, ofrece una visión que desafía la narrativa habitual sobre la reacción de los mercados ante crisis geopolíticas. A pesar de que marzo estuvo marcado por la escalada del conflicto en Oriente Próximo, no se observó una huida masiva de la renta variable en España. Este dato invita a cuestionar la profundidad real del impacto de la guerra en la confianza inversora local y la capacidad de los mercados para absorber shocks externos.
Durante la primera mitad del mes, el aumento abrupto en los precios del petróleo generó nerviosismo entre los inversores, pero según Degiro, no se tradujo en «grandes dislocaciones» en las carteras. Esta aparente estabilidad contrasta con la volatilidad que se esperaba en un escenario de tensión bélica y sugiere que los inversores españoles mantienen una apuesta firme por la renta variable, pese a la incertidumbre global.
El director general de Degiro en España, Manuel Blanco, subraya que las acciones siguen siendo el componente más relevante en las carteras de sus clientes, lo que indica que, aunque hubo ajustes, no se abandonaron las estrategias fundamentales. Sin embargo, el propio informe revela que los activos invertidos disminuyeron un 6,8% en marzo respecto a febrero, y la proporción de efectivo aumentó del 8,7% al 10,3%, señalando una mayor preferencia por la seguridad. Esta dualidad refleja una cautela creciente que, aunque no se traduce en ventas masivas, sí implica una reconfiguración prudente de las posiciones.
El análisis también destaca que, a pesar de una caída aproximada del 7% en fondos invertidos en acciones, no se detecta una venta generalizada. No obstante, esta afirmación debe matizarse, ya que la reducción en activos invertidos y el aumento del efectivo sugieren que los inversores están adoptando una postura defensiva, posiblemente anticipando una prolongación de la inestabilidad en Oriente Próximo y sus efectos en los mercados energéticos y financieros.
Preferencias sectoriales y contradicciones en la inversión española
El informe de Degiro revela que las acciones tecnológicas estadounidenses mantienen una popularidad destacada entre los inversores españoles, con una ponderación del 30,3% en sus carteras. Sin embargo, algunos valores tecnológicos clave como Alibaba, ASML y Alphabet sufrieron descensos de dos dígitos en marzo, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de esta preferencia en un contexto global volátil.
En cuanto a las cotizadas españolas, solo siete compañías del IBEX-35 figuran entre las 20 principales por volumen invertido acumulado: IAG, Santander, Repsol, Grifols, BBVA, Sabadell y Telefónica. La presencia mayoritaria de bancos y energéticas refleja la estructura del mercado local, pero también evidencia una concentración que puede aumentar la vulnerabilidad ante shocks sectoriales o regulatorios.
El sector de materiales básicos, que incluye productores de metales industriales y preciosos, fue uno de los más afectados, con una caída del 20,6% en el volumen invertido. Esta contracción se atribuye a la corrección en los mercados de metales, que llevó a muchos inversores a replegarse. Más severa fue la caída en el sector químico, con una contracción del 39,9% intermensual, explicada por su alta dependencia energética y el encarecimiento del petróleo y el gas.
Este comportamiento sectorial pone en evidencia cómo las tensiones geopolíticas y las fluctuaciones en los precios de la energía impactan de manera diferenciada en la estructura del mercado español, generando movimientos contradictorios entre la búsqueda de oportunidades en materias primas y la retirada de sectores intensivos en energía.
Movimientos destacados y perspectivas inciertas
En el lado positivo, el sector de materias primas experimentó un aumento del 11% en activos invertidos, liderado por la compañía canadiense Tenaz Energy, que registró un incremento del 36,8% en capital invertido, alcanzando 32,7 millones de euros. Este dato contrasta con la estabilidad relativa del grupo energético español Repsol, cuyo volumen invertido se mantuvo casi sin cambios (-0,7%), a pesar del impulso en los precios del petróleo.
Los valores bancarios españoles mostraron comportamientos mixtos: Sabadell y Caixabank registraron incrementos modestos en sus volúmenes invertidos (+2,3% y +1,9%, respectivamente), mientras que otros grandes bancos como BBVA y Santander sufrieron caídas, al igual que Telefónica y Grifols. IAG, el holding de aerolíneas, fue el que más ajustó su posición, con un descenso del 13,1%.
Manuel Blanco advierte que Oriente Próximo probablemente seguirá siendo una fuente de inestabilidad, lo que pone en duda una caída sostenida de los precios de la energía. Esta advertencia sugiere que los movimientos observados en marzo podrían ser solo el inicio de un periodo prolongado de volatilidad y ajustes en las carteras de los inversores españoles.
El volumen total invertido por los clientes de Degiro en España en acciones representa el 71,8% del total de activos, mientras que los ETF constituyen el 20,7%
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