Una agresión que se vuelve moneda corriente
La esquina de 25 de Agosto y Rivera, en pleno corazón salteño, se convirtió este sábado en el escenario de un nuevo y lamentable episodio de desacato. Un inspector de tránsito de Salto resultó herido tras ser embestido deliberadamente por un joven de 19 años que pretendía esquivar un control de rutina. Lo que debió ser una fiscalización normal terminó en un acto de violencia que pudo haber tenido consecuencias mucho más graves para el trabajador municipal.
Según confirmaron fuentes oficiales de la Intendencia, el agente de tránsito de Salto se encontraba realizando sus tareas habituales cuando le indicó al conductor de la motocicleta que detuviera su marcha. Lejos de acatar la orden, el muchacho aceleró su vehículo con la clara intención de evadir el puesto. En esa maniobra desesperada, impactó de lleno contra el costado izquierdo del funcionario, quien cayó al pavimento producto del fuerte golpe recibido.
Detención tras una fuga fallida
La suerte del agresor duró apenas unos pocos metros. Tras el impacto contra el funcionario municipal de tránsito, el joven perdió el equilibrio y cayó de su motocicleta debido a la inercia del propio choque. Esta situación permitió que el personal policial que prestaba apoyo en el operativo actuara de inmediato, logrando su detención antes de que pudiera continuar la huida a pie por las calles del centro.
Actualmente, el conductor de 19 años se encuentra a disposición de la Fiscalía en la Jefatura de Policía, donde permanece en calidad de indagado por los delitos de desacato y lesiones. Este tipo de conductas, que mezclan la irresponsabilidad con la prepotencia, son las que las autoridades locales intentan erradicar mediante operativos conjuntos. Sin embargo, la frecuencia con la que una autoridad vial es blanco de insultos o agresiones físicas directas preocupa de sobremanera a las asociaciones gremiales de la comuna.
El estado de salud del funcionario y la preocupación oficial
El director de Tránsito de la comuna salteña, Alberto Zubí, fue el encargado de dar los detalles sobre el estado del funcionario afectado. Afortunadamente, los controles médicos realizados tras el incidente determinaron que el encargado de control de tránsito solo sufrió golpes y hematomas de carácter leve, aunque el impacto psicológico de sufrir un atentado contra su integridad física en horas de trabajo es incalculable. «Atinó a no hacer caso al llamado de atención y lo atropelló sin más», relató con indignación el jerarca departamental.
Desde la Dirección de Tránsito señalaron que este episodio no es un hecho aislado, sino que se enmarca en una preocupante tendencia de violencia hacia los servidores públicos. El personal municipal enfrenta a diario situaciones de alta tensión durante los operativos de control de documentación, ruidos molestos y espirometrías. La falta de conciencia ciudadana y el rechazo a la autoridad se han vuelto obstáculos constantes para quienes intentan poner orden en el caos vehicular que atraviesa la capital litoraleña.
La seguridad de los trabajadores en la mira
Este suceso reabre el debate sobre las garantías de seguridad con las que cuenta cada inspector de tránsito de Salto al momento de salir a la calle. Muchos funcionarios denuncian que los operativos nocturnos o en zonas conflictivas se han vuelto «misiones de riesgo» donde el casco y el chaleco reflectivo no son protección suficiente contra la agresión premeditada. La Intendencia ha reforzado la presencia de efectivos del Ministerio del Interior en los retenes, pero la violencia parece escalar a un ritmo superior a las medidas de prevención tomadas.
La sociedad salteña mira con asombro cómo la intolerancia se apodera de las esquinas, transformando una infracción de tránsito menor en un antecedente penal por lesiones. ¿Es posible recuperar el respeto por la labor del funcionario municipal antes de que tengamos que lamentar una tragedia irreparable en nuestras calles?











