Inseguridad en Uruguay 2026: Andrés Ojeda advierte que el Estado se rinde ante el narco
La situación en las calles ya no aguanta más maquillajes estadísticos. El senador colorado Andrés Ojeda fue tajante al describir la inseguridad en Uruguay 2026, asegurando que el país está viviendo una realidad de violencia que antes veíamos por televisión en otros países. Con un promedio de casi un homicidio por día y balaceras constantes que dejan a niños heridos como víctimas laterales, Ojeda puso el grito en el cielo: el Estado uruguayo está perdiendo por goleada la batalla contra el crimen organizado porque, sencillamente, el narco hoy está mucho más organizado que el propio gobierno.
Para Ojeda, el diagnóstico de la crisis de seguridad pública no es una exageración de la oposición, sino la cruda realidad que los partes policiales confirman cada jornada. El senador cuestionó duramente la parsimonia de las autoridades actuales, que parecen haberse tomado un año entero para elaborar un plan de seguridad mientras los barrios se queman. No podemos adaptarnos a esto», sentenció el legislador, remarcando que el narcotráfico ya no se esconde «bajo el radar», sino que manda mensajes directos con atentados contra la Fiscalía y crímenes cada vez más estridentes.
El reclamo de Andrés Ojeda por el presupuesto y la gestión
Uno de los puntos más calientes de la denuncia de Ojeda sobre la ola delictiva es la falta de recursos económicos. El senador denunció una disparidad insólita en las prioridades del gasto público: mientras se destinan millones a la colonización, para la seguridad «no hubo plata. Sin presupuesto para la Fiscalía, con recursos casi nulos para el Poder Judicial y cárceles que se caen a pedazos, Ojeda advierte que las leyes se vuelven papel mojado si no hay quién las haga cumplir con firmeza.
La inseguridad en Uruguay 2026 también se ve agravada por la falta de un plan urgente. Según el senador, el gobierno se tomó demasiado tiempo para «descubrir el fuego», y teme que el plan anunciado para abril termine siendo una «montaña que parió un ratón». Ojeda insiste en que no se puede gestionar la paz ciudadana con la calma de quien no tiene urgencias, cuando en los barrios más complicados la gente ya no puede ni salir a la vereda sin miedo a una bala perdida.
La Guardia Republicana y la pérdida de control territorial
Andrés Ojeda destacó que, si bien la Guardia Republicana es un cuerpo que todavía impone respeto y funciona bien, su sola presencia no alcanza para revertir la situación de violencia urbana. El Estado ha permitido que el peligro migre y se instale en zonas donde antes se podía circular con tranquilidad. Para el senador, el camino no es la pasividad, sino retomar el control territorial con una actitud de enfrentamiento directo hacia las bandas que se creen dueñas de la vida ajena.
Homicidios diarios: Casi una muerte violenta por día marca el pulso de una inseguridad desbocada.
Presupuesto cero: Ojeda critica que áreas clave como Fiscalía y Justicia no recibieran refuerzos económicos para este año.
Modelo Rosario: El fantasma de la ciudad argentina sobrevuela Uruguay si no se detiene la escalada de violencia narco.
Enfrentamiento necesario: El senador propone que el Estado deje de ser un espectador de las guerras entre bandas.
El Estado contra las cuerdas ante la inseguridad en Uruguay 2026
Yo veo al crimen más organizado que el Estado», lanzó Ojeda, resumiendo la impotencia de ver cómo la delincuencia se profesionaliza mientras la respuesta oficial es burocrática y lenta. La alarma por delitos requiere, según el líder colorado, cambios normativos urgentes y un Código del Proceso Penal que deje de ser un obstáculo para la justicia. No se puede liberar el territorio para que las bandas se maten entre ellas, porque en el medio siempre caen inocentes.
Finalmente, el senador subrayó que la presencia del Estado debe ser real y no solo «mediática». La preocupación por robos y asaltos no se arregla con conferencias de prensa ni con proyectos que nadie conoce, sino con policías bien equipados, fiscales con recursos y una justicia que no le tiemble el pulso. Si el gobierno sigue «yendo de atrás», el resultado será la consolidación de un poder paralelo que el Uruguay no está preparado para soportar.
Conclusión editorial
La advertencia de Andrés Ojeda es un llamado de atención que no debería caer en saco roto. La inseguridad en Uruguay 2026 ha cruzado líneas rojas que antes parecían impensables. Si la política no se pone de acuerdo para invertir lo que hace falta y retomar la autoridad en las calles, el futuro nos va a encontrar lamentando que no escuchamos a tiempo a quienes avisaron que el incendio estaba a la vuelta de la esquina. A llorar al campito con los discursos; la gente quiere seguridad hoy.
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