La crisis del turismo en Cuba
El turismo en Cuba enfrenta una de sus crisis más severas. Un informe del Observatorio de Derechos Laborales y Sindicales (ODLS) y la Asociación Sindical Independiente de Cuba (ASIC) revela una profunda parálisis en el sector debido a la falta de inversión en infraestructura básica, la opacidad contractual y la vulneración de los derechos laborales. Esto se ha evidenciado tras años de basar el modelo en el turismo de «sol y playa».
Desplome del número de visitantes
Según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) hasta diciembre de 2025, Cuba recibió 1.810.663 visitantes internacionales, lo que representa solo el 82,2% de lo registrado en 2024. Este descenso de casi 400.000 viajeros refleja un problema no solo coyuntural, sino una contracción de la demanda turística que aleja a Cuba de los niveles de recuperación observados en el resto del Caribe.
En el primer semestre de 2026, llegaron solo 387.591 visitantes, un 60,7% menos que en el mismo período del año anterior. La ocupación hotelera cayó al 12,9% en comparación con el 23,7% del año previo.
Causas internas y externas de la crisis
Las causas de este declive incluyen apagones, fallas en el suministro de agua y problemas de higiene, debilidad en la cadena de suministros e inseguridad jurídica, junto con factores externos como sanciones, costos aéreos y fuerte competencia regional.
Un síntoma claro del agotamiento del modelo estatal centralizado ocurrió en julio de 2026, cuando Meliá Hotels International anunció la terminación de sus servicios de gestión en sus 34 establecimientos en Cuba, reportando pérdidas de 7,5 millones de euros debido a dificultades operativas, legales y financieras.
Futuro y recomendaciones
Según Joel Brito, economista y representante de ASIC, se deben implementar medidas de urgencia en los inmuebles afectados, como una administración temporal profesional y auditorías para evaluar daños y desvíos de recursos. Además, sugiere crear un fondo temporal de preservación financiera para sostener el empleo.
La concentración de mercados, principalmente de Canadá, seguido por la comunidad cubana en el exterior, y otros pocos mercados, revela la fragilidad del modelo turístico cubano. Esto expone al país a riesgos por cambios en políticas migratorias o regulaciones de viaje en estos países.
El estudio también destaca la vulnerabilidad de los trabajadores turísticos, afectados por una intermediación estatal que retiene la mayor parte de sus salarios. Brito aboga por una reforma legal que permita la contratación directa y respete los derechos adquiridos por los trabajadores.
El ODLS propone una hoja de ruta para frenar el deterioro, que incluye congelar inversiones en megaproyectos, realizar censos auditados y garantizar mecanismos de contratación directa. A pesar del potencial de los activos culturales y naturales de la Isla, cualquier intento de reactivación será frágil sin transparencia y respeto por el trabajo digno.






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