La lucha contra el crimen organizado en el departamento canario ha sumado un nuevo hito tras una intervención de inteligencia que logró desarticular una unidad logística clave para el narcotráfico. En el marco de la investigación denominada «Nueva Era II», la Dirección General de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas ejecutó un operativo en Canelones que culminó con el hallazgo de armamento pesado y divisas extranjeras. La acción policial, centrada en los alrededores del Parque Roosevelt, pone de manifiesto el nivel de sofisticación y el poder de fuego que manejan los grupos criminales que intentan consolidarse en el área metropolitana.
El hallazgo táctico del Operativo en Canelones
La intervención se originó a partir de un exhaustivo análisis de datos que permitió rastrear el movimiento de una camioneta Volkswagen Tiguan que contaba con una orden de captura vigente. Tras localizar el vehículo en un camino secundario próximo al Parque Roosevelt, los efectivos de la brigada antidrogas procedieron a su inspección. El automóvil, que presentaba chapas matrícula adulteradas y se encontraba cerrado bajo medidas de seguridad, ocultaba en su interior una carga que confirma la peligrosidad de la organización bajo la lupa.
Al lograr acceso al habitáculo, los investigadores se toparon con US$ 30.000 en billetes y un arsenal compuesto por tres armas largas de alta precisión. Lo más alarmante para las autoridades fue constatar que los fusiles carecían de cualquier tipo de numeración identificatoria, una práctica habitual para evitar la trazabilidad del armamento en el mercado negro. Entre el equipamiento incautado destaca un fusil Colt AR-10, diseñado originalmente para combate militar, acompañado de municiones calibre 7,62 x 51, además de otros dos rifles automáticos cuyo peritaje técnico aún está en curso para determinar origen y modelo exacto.
Vínculos con la red criminal Nueva Era
Este procedimiento no es un hecho aislado, sino una pieza fundamental de un rompecabezas judicial que ya ha enviado a prisión a figuras relevantes del hampa local. Según fuentes ministeriales, este operativo en Canelones es la continuación de una línea investigativa que previamente logró la captura de Luis Fernando Fernández Albín. Los integrantes de esta banda, ya imputados en etapas anteriores, estarían utilizando la zona del Roosevelt como un punto de transferencia o depósito temporal de recursos logísticos para sus operaciones de distribución de estupefacientes.
Poder de fuego y logística narco
La presencia de cartuchos calibre .311, .223 y 7,62 subraya que la organización no solo se dedicaba al comercio de sustancias, sino que estaba preparada para enfrentamientos de alta intensidad o para custodiar cargamentos de gran valor. El Ministerio del Interior ha puesto énfasis en que el retiro de estas armas de circulación previene potenciales actos de violencia extrema en barrios periféricos. La investigación ahora se centra en realizar el cotejo balístico para determinar si estos fusiles fueron utilizados en recientes homicidios o ajustes de cuentas que han sacudido la paz pública en los últimos meses.
Próximos pasos en la investigación financiera
Más allá del armamento, los 30.000 dólares en efectivo abren una nueva arista centrada en el lavado de activos y el financiamiento de la estructura delictiva. El flujo de dinero en efectivo dentro de vehículos requeridos es una marca registrada del narcotráfico que busca evadir los controles bancarios. Los equipos especializados en delitos financieros ya trabajan para conectar estos fondos con propiedades y empresas que podrían estar sirviendo de pantalla para el grupo criminal. El operativo en Canelones sigue abierto y no se descartan nuevos allanamientos en fincas vinculadas a la logística del vehículo incautado.
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