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Gobierno de Yamandú Orsi: el retorno de la izquierda a la Torre Ejecutiva no parece haber aplacado las ansias de confrontación programática del movimiento sindical. En un extenso balance del primer tramo de gestión, el presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala, lanzó una advertencia que resuena con fuerza en los despachos oficiales: la «sensibilidad diferente» de la nueva administración no alcanza para desarmar lo que la central denomina el «modelo de la desigualdad». Para el dirigente metalúrgico, la impronta del gobierno de Yamandú Orsi aún carece de políticas públicas «verdaderamente transformadoras» que ataquen la raíz de la acumulación de riqueza en el Uruguay contemporáneo.
La luna de miel entre el Frente Amplio y el PIT-CNT, si es que alguna vez existió plenamente, parece haberse disipado ante la urgencia de una agenda sindical que busca un «salto cualitativo». Abdala sostiene que la administración de Yamandú Orsi se enfrenta a un desafío que trasciende la gestión cotidiana: la necesidad de impulsar una estrategia de desarrollo que rompa con la dependencia capitalista. ¿En qué quedó aquello de cambiar el mundo?», se preguntó el sindicalista, interpelando directamente el espíritu militante de la coalición que hoy ostenta el poder y marcando un terreno de disputa que promete tensarse durante la discusión del Presupuesto Nacional.
Tabla de contenidos
La agenda de fondo y el choque con Economía
Desde la perspectiva del PIT-CNT, el gobierno de Yamandú Orsi debe pasar de las palabras a los hechos en temas clave como la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales y el aumento de la participación de los salarios en el Producto Interno Bruto (PIB). Abdala reivindica este enfoque como una vía de escape al mantenimiento del statu quo. Sin embargo, es en la política tributaria donde el cortocircuito con el equipo económico se hace más evidente. La propuesta sindical de aplicar una sobretasa al impuesto al patrimonio del 1% más rico de la sociedad uruguaya ha encontrado una resistencia técnica en el Ministerio de Economía y Finanzas, liderado por Gabriel Oddone.
El cruce entre Abdala y Oddone no es solo una diferencia técnica, sino una divergencia filosófica sobre cómo debe operar la gestión de Yamandú Orsi. Mientras que desde la cartera económica se argumenta que este tipo de instrumentos impositivos son escasos a nivel mundial, la central sindical responde con una «postura ética» destinada a erradicar la pobreza infantil. Para el PIT-CNT, la quietud no es una opción frente a un mundo desigual, y el movimiento obrero no está dispuesto a resignarse ante la ortodoxia financiera que, a su juicio, limita el alcance de las políticas sociales de la nueva gestión frenteamplista.
Hacia una «revolución democrática del siglo XXI»
Abdala no ahorra calificativos al describir el contexto global en el que se inserta el mandato de Yamandú Orsi. En su visión, la realidad actual pide «a gritos» una revolución democrática que detenga el impacto destructivo del capitalismo real sobre la humanidad y la naturaleza. Este concepto, que vincula la crisis climática con la exclusión social, es el marco con el que el PIT-CNT pretende presionar al Poder Ejecutivo para profundizar la democracia más allá de sus formas occidentales tradicionales. La central sindical ve en la conducción de Yamandú Orsi una oportunidad histórica, pero advierte que el mero cambio de nombres en los ministerios no garantiza un avance real.
La insistencia en «desmercantilizar los derechos humanos» es otro de los pilares que Abdala busca instalar en el diálogo nacional. El reclamo apunta a que el gobierno de Yamandú Orsi no convierta la discusión sobre la seguridad social en «solo humo», sino que encare resoluciones concretas que protejan a los sectores más vulnerables. El PIT-CNT se posiciona así como un custodio de los avances logrados y un motor de nuevas conquistas, recordando que ninguna de las grandes protecciones laborales del país, desde las ocho horas hasta el derecho al descanso, se consiguieron sin la movilización y la lucha del bloque social y político que conforman.
El equilibrio entre afinidades y tensiones
La relación entre el movimiento sindical y el oficialismo sigue marcada por una ambigüedad estructural. Si bien existen alineamientos estratégicos, los reproches mutuos —como los lanzados en su momento por José Mujica— evidencian que el PIT-CNT no se siente una «guadaña» del Frente Amplio. Al cuestionar la falta de transformaciones sustantivas en el gobierno de Yamandú Orsi, Abdala reafirma la autonomía de una central que se siente responsable de empujar el horizonte de lo posible. El desafío para la administración de Orsi será navegar entre estas demandas de máxima y las limitaciones fiscales que impone su propio programa de gobierno.
A medida que avance el quinquenio, la presión sobre el gobierno de Yamandú Orsi para que adopte una postura más agresiva frente a la desigualdad económica no hará más que aumentar. Abdala ya adelantó que el PIT-CNT no se quedará quieto, apelando al «diálogo fecundo con el pueblo» y a la organización en las calles. La pregunta queda flotando en el aire del debate público uruguayo: ¿podrá el gobierno satisfacer las expectativas de un movimiento sindical que no se conforma con gestos de sensibilidad, sino que exige una transformación radical de las bases de la sociedad?
¿Es posible para el gobierno de Yamandú Orsi implementar reformas de fondo sin poner en riesgo la estabilidad macroeconómica que el equipo de Gabriel Oddone busca preservar a toda costa?
